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Cómo liberarte de los problemas mediante estos consejos

solución a tus problemas

“Gozan los ánimos fuertes en las adversidades, al igual que los soldados intrépidos triunfan en las guerras” – Séneca.

Creo que podemos afirmar que nuestro cuerpo no está separado de nuestra conciencia. Básicamente, son uno.

¿No es cierto que puedes hablar a alguien y estar tocándote el pelo de forma involuntaria, por ejemplo?

Incluso esa sinergia que existe al hablar y mover las manos sin obligarte a ello.

El cuerpo es sabio, es misterioso.

Nunca llegaremos a entender al cien por cien su mecanismo completo.

Por eso hay que cuidarlo, al igual que él te cuida a ti.

Hay que amarlo, es decir, amarte y conocerte de forma profunda.

Es bien sabido que las religiones siempre se han negado a ver más allá del cuerpo, no lo tienen en cuenta y lo niegan.

Si tú, que estás leyendo estas lineas, comprendes tu cuerpo y la manera en la que funciona, no te hará falta seguir a ningún gurú, líder espiritual o como quieras llamarlo.

Tampoco tendrás que limitar tu pensamiento a ningún Dios. Si amas y comprendes tu cuerpo, llegarás a ese estado superior que denominamos conciencia.

Al llegar a ese estado superior de tu ser interior, al conocer en profundidad la conciencia, no habrá ningún Dios o ser superior por encima de ti.

Aquí reside una clave importante: podrás ser más humilde con los demás y podrás encontrar lo verdaderamente esencial.

Entra en contacto con tu cuerpo

  • Espiración: hazlo profundamente. Encuentra ese momento en el que no estés haciendo nada y espira. Echa todo el aire que puedas y dale más importancia a la espiración que a la aspiración. Siente como todo fluye en tu interior, no prestes atención al exterior, olvídate por unos segundos…
  • Relajación: acomódate y no tengas ninguna parte de tu cuerpo tensa. Piensa que cada pierna, cada brazo te molesta. Deshazte de todo, empezando desde los pies hasta la cabeza. Intenta hacerlo antes de dormir, durante unos minutos.

Di lo que piensas

Cuando callamos, lo reprimimos en nuestro interior y deja de fluir. De ese modo, no crearemos una relación entre cuerpo y consciencia.

Por eso, si por ejemplo amas a alguien, dilo. Dilo tantas veces como puedas, porque el amor es algo que no debemos esconder.

Di tantas tonterías como quieras, qué más da.

Eso no es lo importante ahora, no pienses en eso.

Piensa en no reprimir cada palabra que quiera salir de tu boca.

De acuerdo, no hace falta decir todo siempre, por eso tú mismo has de saber qué debes o no debes decir según el momento, la persona, etcétera.

Pero intenta no reprimir más de la cuenta, deja la introversión a un lado y exprésate.

Sé tú.

Ama y dilo, di todo lo que se te ocurra sobre el amor. Enfádate y dilo, no lo ocultes. El enfado, en caliente, es mejor que en frío.

Hacerlo en frío puede suponer una gran equivocación después, mantienes el odio y eso es negativo.

Muchas veces, en caliente, salen las verdades y respuestas que buscamos para solucionar el problema.

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Movimiento

Sal ahí fuera y muévete. Siente tu cuerpo en su verdadera naturaleza. Camina, salta, trepa, corre, gatea… deja fluir la energía que reside en el movimiento.

Siente el aire que toca tu cuerpo al correr, siente el agua que empapa tu cuerpo al nadar.

Siente lo natural, lo verdadero en todo tu cuerpo, utiliza tu consciencia.

¿Llueve y el viento es demasiado fuerte? No crees excusas. Disfruta de ello.

Sentir cada gota en tu cara mientras te mueves sin parar, mientras bailas y te agarras a cualquier árbol. Una de las cosas más auténticas es la danza.

Imagínate un árbol bailando, una flor moviéndose con cada cúmulo de aire. Ahora sé ese árbol, esa flor. ¡Baila sin parar, siente toda la energía fluir con cada movimiento!

Las 15 reglas básicas para conectar con tu cuerpo y espíritu

  1. Correr menos en cinta, salir por senderos y caminos.
  2. Nadar menos en la piscina, buscar el mar, las olas…
  3. Pedalear menos en la bicicleta estática, coger una más sencilla y salir fuera, sin mucho más que unas ruedas y un manillar.
  4. Trepar por una cuerda, o atreverse a trepar un árbol.
  5. Huir de distracciones, moverse sin nada más que el pensamiento.
  6. Coger menos el coche, andar más.
  7. Utilizar poco las escaleras mecánicas, subir por las tradicionales.
  8. Comer más comida real y menos comida comercial.
  9. Ser curioso, dudar siempre.
  10. Saltar, arrastrarse, esquivar, lanzar… usar la naturaleza para progresar.
  11. No ser tan sistemático, dejarse llevar.
  12. Creer en uno mismo primero, lo demás ya llegará.
  13. No dejar envolverse del todo por la tecnología, usarla de forma adecuada.
  14. Viajar o buscar la novedad, no quedarse estancado en la rutina.
  15. Amar (no en el sentido de tener una pareja), reír, leer, ver una película, escuchar música… darle “vida” a la mente.

Aprende del silencio

El silencio es algo que viene a ti cuando no tienes el control, cuando olvidas lo que está dentro y todo lo que está fuera. Cuando piensas, el silencio no aparece.

Cuando te centras en colocar bien la postura para relajarte, el silencio no aparece.

Entonces, tienes que aprender a estar en silencio, a no hacer caso de tu yo interior ni de lo que sucede ahí fuera.

En el no control reside el silencio, ya que el control sigue moviendo energía, y esa energía no permitirá el paso del silencio.

No hagas nada, absolutamente nada.

Espera y sé paciente, todo sucederá… simplemente llegará. Recuerda, siéntete receptivo.

Un ejemplo práctico, y que suelo utilizar antes de irme a dormir, es sentarme en la cama de forma relajada, cerrar los ojos e imaginarme un lugar (montaña, playa…) en el que solo esté yo y la oscuridad de la noche, sin estrellas ni luna, es decir, nublado.

Espero oír algún ruido, pero ese ruido nunca llega.

Permanezco escuchando ese ruido que parece no existir, y fluyo en ese silencio absoluto.

Ahora, el silencio lo abarca todo y yo formo parte de él, y no al revés. Me acuesto en la cama y sigo imaginando en silencio. Continuo hasta que el sueño llega solo… A la mañana siguiente me levanto muy descansado, muy diferente.

Las vibraciones siguen ahí, incluso después de dormir. Algo profundo, que no se puede llegar a explicar…

Amor y energía

De alguna manera, el amor fluye con las cosas.

Por ejemplo, si toco un perro y lo hago con el amor más verdadero, siento su energía y sus vibraciones, algo que me genera paz y tranquilidad en cierto modo.

Es como si el amor fuera el conductor de la energía que mueve todas las cosas.

¿Por qué algunas personas se comportan de forma fría? Porque no encuentran el amor, su realidad plena. Una persona cuando ama, siente calor, es cálida.

Muestra gratitud y es afectuosa, porque acepta el amor.

En cambio, odiar, juzgar… es frío, te congela.

La indiferencia o la mentira pueden hacernos más y más fríos. Suelta energía también, pero es energía corrompida, destructiva.

Para el cambio, para sentirse libre, tan solo hay que amar. Es la llave que abrirá el candado de todo tu ser.

Detén los problemas con esto

Vive. Pero vive al máximo, de forma intensa. No huyas de los problemas porque te dan miedo, o simplemente no los escondas en otras personas o cosas, incluso en acciones.

¡Vive a tope! Siente toda la energía positiva en ti: baila, canta, ríe, camina, nada… hay muchas posibilidades y todas te están esperando.

  1. Cree en la intensidad. Por ejemplo, camina y corre, haz el amor despacio y “salvaje”, tatarea y canta… ¿Ves el patrón? Sí, pasa de lo mínimo a lo máximo. Vive el ahora de este modo y verás como tendrás mejores cosas en las que pensar. Las preocupaciones innecesarias pasarán a un segundo plano, dejarán de ocupar de forma prioritaria tu mente.
  2. Piensa positivo. Pero no de la forma “las cosas saldrán bien”, de esa forma no. Tan solo deberás hacer algo bien sencillo, algo que no supone nada de esfuerzo. ¿Qué es? Cambiar el “no” por el “sí. ¿Simple, verdad? Pensar con una mente creativa, dispuesta y afirmativa cambiará el modo de ver el problema, de aceptar lo que es.
  3. Ríe. Tu mejor sonrisa, encuéntrala desde lo más hondo… La mejor forma de cambiar todo, o al menos la mayoría de las acciones, es mediante una sonrisa. No desde la boca, sino desde todo el cuerpo. Una sonrisa que contagie todo tu ser. Pequeñas sonrisas, grandes cambios.

Te invito a que en las próximas semanas pruebes a seguir estos consejos, intentando resolver el problema que te surja de la mejor forma posible para que veas qué es lo que sucede a continuación.

¿Ha sido fácil? ¿Has solucionado el problema realmente? ¿En qué has podido fallar?

Estoy convencido de que los resultados serán eficaces, pero tienes que esforzarte al máximo para lograrlo y no esperar un milagro venido de la nada más absoluta 🙂

¿Qué trucos utilizas tú para solucionar los problemas y estar tranquilo? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

2 Comments

  1. jesus ivan valdes jimenez says

    RESPIRO PROFUNDO Y ESCUCHO TODO A MI ALREDEDOR, Y LES DESEO LO MEJOR PARA QUE SIGAN ADELANTE, MUCHAS BENDICIONES.

    Me gusta

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