Running
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Running y superación personal, o cómo terminé mi segundo medio maratón a pesar de todo

medio maraton rockero villaverde 2016

“Correr a diario es vital, de modo que no puedo aflojar o dejarlo sólo porque esté ocupado. Si tuviera que dejar de correr sólo porque estoy ocupado, sin duda no podría correr en mi vida” – Haruki Murakami.

Jueves, 08 de diciembre, las 14:16.

Sentado frente a mi ordenador y escribiendo un pequeño extracto de mi última carrera, de mi último medio maratón del año.

Las sensaciones no pueden ser mejores, una satisfacción inmensa recorre por completo mi cuerpo.

Pero el cansancio sufrido, el agotamiento durante el recorrido, y las diferentes molestias que aparecieron durante este, me hacen recordar porque el movimiento y el deporte son un camino más para encontrar mi felicidad y paz interior.

De como correr me ha enseñado a marcarme objetivos, a ser más disciplinado y a conocerme en todos los aspectos, tanto física como mentalmente.

De como correr me ha permitido descubrir cosas que antes no hubiera imaginado, momentos con personas y momentos conmigo mismo.

Porque correr no es solo correr, hay algo más y me encantaría descubrirlo algún día al cien por cien.

¿Por qué correr un medio maratón?

¿En qué narices piensas para correr 21,097 metros? En nada.

Definitivamente no piensas.

Es mejor no pensarlo, porque si lo piensas bien, ¿qué logras con ello? Bueno, si consigues llegar primero sí que logras, sí.

Pero seguramente ese no sea el caso, así que dime, ¿por qué correr un medio maratón?

De repente, comencé a pensar que 10 kilómetros están bien, que posiblemente pueda seguir mejorando marcas, que pueda seguir participando en carreras populares de este tipo, pero mis piernas hablaron antes que mi cabeza, y me pidieron algo más.

Necesitaban algo más. y a quién quiero engañar, yo necesitaba algo más.

El mundo se paró, y no pasó ni un segundo cuando ya estaba enfrente del ordenador buscando medios maratones como un loco.

¿Realmente se está preparado? ¿Realmente sabía lo que hacía? Vivimos demasiado condicionados con el no puedo hacer esto o lo otro.

Tampoco hay que ir sin frenos por la vida, pero no podemos andar limitándonos en cada momento.

Ya está. Encontré lo que parecía ser el evento más adecuado para correr mi primer 21K.

Ya estaba apuntado, no había vuelta atrás (y es cierto, no la hubo). Y que suerte la mía que encontré al compañero perfecto para correr esta distancia.

Y más suerte si él tampoco había corrido nunca un medio maratón.

Vaya par de novatos…

Ahora cada vez que hablamos es para preguntar que cuándo corremos otra.

Imagínate si hay que tener ganas.

Imagínate lo bonito que es correr esta distancia.

Y por imaginar, imagínate que avanzamos a los temidos 42 km.

Gracias a eso de imaginar, hoy puedo decir con una sonrisa de oreja a oreja que acabé un medio maratón.

Tú.

Tú que estás leyendo esto pregúntate por qué debes correr un medio maratón. Qué necesidad hay.

Ninguna, por supuesto.

Sólo cruza la meta después de avanzar 21 km. Crúzala, en serio.

Porque cuando la cruces entenderás por qué me voy a ahorrar unos cuantos párrafos en intentar explicar por qué debes correr un medio maratón.

Find your true self through running.

Mi segunda media del año

2016 ha sido un año fantástico en lo deportivo para mí.

He corrido distancias como 5K y 10K, así como mi primer medio maratón en abril.

Fue en Madrid, y cuando digo Madrid me refiero a  pleno centro, recorriendo las zonas más emblemáticas de la capital, con sus calles cortadas y miles de personas animando en cada tramo.

Preciosa, inolvidable… Entera, desnuda para mí y los miles de corredores que había ese día.

No imagino mejor debut en esta distancia que en esa popular (Asics Medio Maratón de Madrid).

Cuando acabé, pensé en seguir corriendo este tipo de distancias, pero ni de lejos creía que volvería a repetir el mismo año, y menos en diciembre, a nada para terminar el año…

Este pensamiento refuerza más mi convicción de pensar en presente, más que en futuro, y si algo tengo claro es que nunca digas NUNCA.

Así que aquí estoy, con ganas de dormir un rato y recuperarme.

Con ganas de contaros mi experiencia, de por qué estoy seguro de que el running (y cualquier otro deporte) puede ayudarte a cumplir retos y superarte cada día a ti mismo.

Es maravilloso encontrar esa esencia, ese magnetismo interior y poder disfrutar de ello.

Y, a pesar de todo, he podido acabarla.

A pesar de que no he entrenando como debería.

A pesar de sentir molestias en zonas de mi cuerpo que jamás había percibido (y que se repetirían en la prueba).

A pesar de todo eso y más… que jodida satisfacción tengo encima ahora mismo, que bonita es la vida, y que bonito es sonreír escribiendo todo esto, recordando lo que hace escasos minutos ha fluido por todo mi ser.

La carrera

Villaverde (Madrid).

A eso de las 9 de la mañana llego a mi destino, donde se encuentra esperando mi compañero de fatigas, Sebas.

Con él ya tengo varias carreras a mi espalda, y fuimos juntos a la ya mencionada primera media en Madrid.

Vivimos como es participar en un evento así por primera vez, juntos.

Así que allí estábamos, sonriendo y con muchas ganas de empezar…

Hacía mucho frío, así que calentar antes de la carrera era algo obligado.

Ya había un buen ambiente, personas con increíbles historias detrás, personas que me dejaron con la boca abierta durante la prueba.

Ver ciertos actos me ayudaron a comprender que el ser humano no es tan malo después de todo, que reside amor y comprensión en todos nosotros, y que el mundo puede ser mucho más sencillo y agradable.

¡Pistoletazo de salida!

Comienza la carrera y mi cuerpo se llena de motivación, pensamientos superfluos, y mil historias más.

Los primeros kilómetros pasan como un tiro.

Sebas y yo decidimos seguir las pautas de nuestro anterior medio maratón, que claro, como salió genial pues oye, algo haríamos bien.

Pasamos el kilómetro 10 en unos 50 minutos más o menos, y nos vemos fuertes para subir el tono un poquito más.

A partir de aquí, todo parecía ir boca abajo (curioso, casi todo eran cuestas, muy duro). Sebas llevaba molestias en las piernas y se sentía cansado.

Yo, por mi parte, iba bien, aunque de aquella manera.

Los gemelos estaban muy cargados, más de lo que pensaba.

Todo el trayecto lo pasamos hablando, pero a partir de aquí, las conversaciones fueron desapareciendo.

Apenas completábamos más de dos frases cada uno, y solían ser para animarnos el uno al otro.

Algo inesperado

Mi mente estaba llena de pensamiento negativos: “para ya”, “no lo vas a completar”, “no es como la última vez”, “vas a fallar”, “estás acabado”…

Por si fuera poco, la fatiga de los gemelos fueron desapareciendo, pero en realidad pasó a la pierna izquierda por completo, y de ahí solo al abductor.

Todo ello en cada paso que daba, en cada kilómetro…

¡Nunca antes había tenido tantas molestias! No lo entendía bien…

A pesar de esto, algo cambió.

Mis piernas ya no me movían, sino mi corazón. Sé que suena muy poético, pero lo que sentía en ese momento era indescriptible.

Mi fuerza trascendió y a pesar de todo el dolor (que no era malo, pues ya conozco mi cuerpo en cierta medida) pude seguir hasta completar los 21.097 metros que sabían a gloria bendita cuando crucé la linea de meta.

Me asombré, al fin y al cabo.

Me resultó tan duro, que superar todo eso fue inefable (no puede expresarse en palabras algo tan increíble).

Sebas llegó unos segundos antes que yo, y nos dimos un abrazo que movió montañas enteras.

Toda esa energía que recorría nuestro cuerpo… felicidad, paz, tranquilidad.

Eso sí, nuestras piernas no sabían qué hacer muy bien, parecíamos flanes.

foto finisher medio maraton villaverde 2016

Sebas y yo al final de la carrera  🙂

Un jueves diferente, una mañana diferente.

A pesar de todos los obstáculos que se nos presentan, tenemos esa capacidad de decisión y de saber estar, de tirar de orgullo, de no rendirse a la primera de cambio.

Recuerdo que pensaba “lo voy a hacer, vaya que sí. Ya tendré tiempo de descansar después, de pensar en no volver a correr nunca más, de dormir una siesta del copón”.

Ah, la mente… mi gran amiga, mi gran respuesta para (casi) todo.

Me encuentro escribiendo esta entrada y ya quiero apuntarme de nuevo a otra carrera.

Al final resulta que no estoy tan mal, que todo está saliendo bien.

Miro a la cama y pienso que le voy a hacer el amor salvajemente.

Me espera una buena tarde con ella…

La vida mola, y mucho.

2 Comments

  1. ¡Qué linda tu entrada!, me gustó mucho como fuiste describiendo tus sensaciones y sentimientos, se escuchan muy frescos. No sólo la mente, si no como dices el corazón, ese que hace olvidar todo y no dejarse vencer. Gracias, un abrazo

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