Bienestar, Estilo de vida
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“Compra” experiencias, no posesiones

gastar dinero ser mas feliz

 

“Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas” – Henry Miller.

Tienes dinero pero no eres completamente feliz.

Tienes una buena casa, un coche aceptable, un trabajo estable y mucha ropa.

Tienes esos caprichos llamados relojes o consolas.

Pero, ¿qué tienes en realidad?

Dime algo, ¿qué has hecho con la última camiseta que compraste? ¿La sigues llevando o ya te has deshecho de ella por la simple razón de que no está a la moda?

Y ese viejo móvil que tenías, como ya no cumple con tus expectativas ahora tienes el último modelo, ¿pero le sacas todo el partido a dicha compra? ¿O te centras solo en Whatsapp y las redes sociales, como venías haciendo con el anterior?

¿Qué sentido tiene entonces una renovación constante de todas nuestras cosas?

Y es que nos acostumbramos a nuestras posesiones, y lo que una vez nos pareció novedoso y satisfactorio ya no tiene demasiada emoción.

Ahora es algo normal, algo que tienen todos tus amigos y ya no eres diferente al resto.

Yo he ido dándome cuenta de esto poco a poco.

Me he ido dando cuenta de que la mayoría de cosas que poseo no me sirven para nada en realidad, y ahora dedico tiempo a reflexionar sobre el dinero y cómo gastarlo.

Creemos que las posesiones, los objetos y el consumo nos hacen ser felices y realmente no contribuyen a aumentar dicha felicidad.

Es cierto que en el momento presente disfrutas llevando unos cascos que se escuchan de lujo pero acordarte de ello mañana no te generará tanta felicidad como pensar en lo vivido en tu último viaje.

Haz la prueba.

Yo mismo sonrío cada vez que recuerdo una experiencia más que con algo que puedo tocar.

Un viaje, una película, una lectura…

No se trata de eliminar todo lo físico de repente y viajar como un loco.

Para nada.

Se trata de valorar tu tiempo y tu dinero, como bien explico en este eBook gratuito.

Se trata de gastar tu dinero en algo que te haga realmente feliz. O sin gastar ni un euro, que también es posible (y lo que más mola).

Lo que sucede con las posesiones

Lo que pasa en muchas ocasiones es que los objetos que consumimos nos ofrecen felicidad por tiempo limitado.

Ya te comenté que nos acostumbramos a nuestras posesiones de tal modo que pasado un tiempo nos dejan de atraer y aparece esa necesidad de renovación, de necesidad.

Eso hace que cada vez queramos más, que el mercado esté tan saturado y lleno de novedad.

No crean productos que nos satisfagan durante mucho tiempo, sino que cada año sacan un producto nuevo para que no dejes de gastar.

Por ejemplo el tema iPhone, que cada año hay uno nuevo. ¿No te parece una locura las colas qué se generan?

En cuanto nos acostumbremos a un objeto nuevo, queremos otro mejor, subimos el listón cada vez más alto.

Por último, esta el tema de las comparaciones.

Siempre hay alguien que tiene algo mejor que tú. Eso te fastidia y te dejas el sueldo del mes en superarlo.

Es “lógico” pensar que gastar nuestro dinero y nuestro tiempo en algo que podamos ver, tocar o escuchar es la mejor inversión que podemos llevar a cabo.

¿Crees qué es así?

Según el doctor Thomas Gilovich, “la adaptación es uno de los enemigos de la felicidad. Compramos cosas para sentirnos felices, y lo conseguimos. Pero solo durante un tiempo. Las nuevas adquisiciones nos resultan emocionantes al principio, pero después nos adaptamos a ellas”.

Experiencias sí, gracias

Te voy a contar de lo que me he dado cuenta yo.

He percibido que, por breve que sea, una experiencia me resulta más gratificante que tener el último modelo de zapatillas running.

Porque al comprarme unas nuevas zapatillas para salir a correr, los primero días no hay quien me pare y me salen hasta nuevos récords.

Parezco el puto amo.

Pero es efímero, no dura lo suficiente.

En cambio, cuando visito un lugar que me ha transmitido más de lo que mis ojos pueden llegar a ver, eso perdura por tiempo ilimitado.

Dicen por ahí que lo que hemos vivido, lo que hemos hecho y lo que hemos recorrido forma parte de nosotros, de nuestra esencia.

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¿En qué invierto mi dinero?

1. Carreras solidarias

El 80% de los eventos running en los que he participado tenían como objetivo recaudar dinero para fines solidarios.

Como ya sabéis, me encanta salir a correr, y si encima puedo ayudar a otros con mis pequeñas aportaciones, mejor que mejor.

Me encanta vivir este tipo de experiencias.

Me encanta la gente que asiste a estos eventos, la cantidad de historias que hay detrás, los motivos por los que están ahí.

Mucha gente piensa que yo mismo puedo cronometrar mi tiempo, que no hace falta participar en algo donde no voy a salir ganador.

Si ellos supieran…

Si ellos entendieran que no se trata de eso

2. Escapadas

Siempre que puedo, me gusta salir a visitar algún sitio.

Durante un día, durante varios días… Da igual.

El caso es disfrutar, saber dónde estás y por qué. Observar todo lo que hay a tu alrededor, formar parte de ello.

Viajar es sin duda una de las experiencias más agradables y bonitas que existen.

Y no solo es gratificante el viaje en sí. Disfruto planeando e imaginándome el recorrido.

3. Ver, oír, tocar, saborear

Me gusta invertir en aquello que me ofrece pequeños placeres.

Por ejemplo, salir de cañas con alguien especial, ver una película, leer un buen libro, disfrutar de un videojuego, cenar en un restaurante…

Son momentos que me dejan buen sabor de boca, que me dejan buenos recuerdos.

No es ver una película y ya está, por ejemplo.

Es entenderla, reflexionar sobre lo que transmite, no sé, miles de cosas me pasan por la cabeza cuando veo algo que me llena.

¿Más cosas?

Asistir a un taller sobre alguna temática en particular, una charla de alguien sobre el que comparto ideas similares, un curso que sea práctico e interactivo…

Aprendes y te relacionas socialmente, conoces gente nueva.

Conclusión

Antes de despedirme, quiero preguntarte algo.

Quiero preguntarte si has hecho hoy algo de esta breve lista:

  1. Salir a pasear.
  2. Perderte por la montaña (no en el sentido literal).
  3. Hacer una excursión.
  4. Tomar el mejor café con la mejor persona.
  5. Escuchar música en un concierto.
  6. Sonreír sin ningún motivo.
  7. Decirle te quiero a alguien que te importa.
  8. Ver la puesta de sol.
  9. Bailar.
  10. Conocer gente nueva.

Tener mucho dinero no es suficiente para alcanzar la felicidad.

Reconozco que cada persona es distinta y lo que a mí me otorga bienestar no tiene por qué ser recíproco.

Todos tenemos nuestros principios, nuestra forma de vivir, y ni yo ni nadie puede juzgarte por ello, siempre que respetes tú también a los demás.

Simplemente espero haberte ayudado a reflexionar sobre ciertos actos que llevas a cabo y podrías cambiar.

También espero, sin duda, que lo pongas en práctica cuanto antes.

Y lo mejor de todo es que me lo puedes contar en los comentarios y dar ideas nuevas 🙂


Dime, ¿cómo gastas tu tiempo y tu dinero? ¿Es mejor adquirir bienes materiales o vivencias personales?

¡Sigamos esta conversación!

Frieden.

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