Bienestar, Estilo de vida
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3 trucos para superar la pereza

superar la pereza

“No existe pasión más poderosa que la pasión de la pereza” – Samuel Beckett.

Se acaba la Semana Santa y, para muchos, las vacaciones.

El otro día hablamos sobre cómo estar motivado en el trabajo, y no sé me ocurre mejor continuación que un post en el que hable sobre:

  • Qué es la pereza
  • Qué consecuencias puede tener en nuestro día a día
  • Cómo gestionarla y “acabar” con ella

¿Por qué tengo pereza para todo?

Normalmente esto suele suceder porque lo que tenemos que hacer parece una especie de obligación, algo negativo que nos impide ser quién queremos ser.

Por ejemplo, la pereza para estudiar se debe a que la asignatura en sí no atraiga en absoluto al estudiante, o no le encuentre sentido a la materia.

Por otro lado, la pereza para hacer deporte puede deberse a que no uno no está acostumbrado, o no ve los resultados que le gustaría encontrar.

Y créeme que esto es un lastre, porque cada vez que nos planteamos realizar algo importante aparece este jodido enemigo y nos fastidia la existencia.

Lo peor de todo es que muchas veces sabes que esa desidia aparece en forma de dudas (¿por qué hago esto?), en forma de excusas (no me va a servir de nada…) o en forma de tiempo (lo dejo para mañana).

Al final la desmotivación nos impide avanzar, progresar…

Esto puede suponer un problema a la hora de querer conseguir ciertas cosas y, por lo tanto, desencadenar en frustración, depresión, apatía, etcétera.

La pereza y sus consecuencias

Más que consecuencias, hablemos de la gran consecuencia.

Y es que estoy seguro de que tú tienes una finalidad en esta vida.

Estoy seguro de que no estamos aquí únicamente para trabajar y conseguir dinero con el cual acabar jubilándose sin poder apenas gastarlo.

Y por eso esta desgana, este no hacer nada por cambiar todo lo malo a tu alrededor, no solo te afecta a ti, sino también a las personas que puedan encontrarse a tu alrededor.

Porque no serás tú mismo, no podrás ofrecerle a los demás tu verdadera esencia, tu verdadera razón de vivir…

No podrás inspirar, no podrás ayudar, no podrás ser feliz ni hacer felices a los demás con tu presencia, con tu don.

¿Cómo vencer la pereza?

Vamos a empezar con lo que de verdad te interesa, que creo que ya estabas cerrando la página en tu navegador 😦

1. Date cuenta de lo que pasa

Voy a intentar explicar este punto con un ejemplo personal.

Cuando tengo que estudiar o trabajar en algún proyecto que requiera mucho tiempo y esfuerzo, enseguida pienso en dejarlo para otro momento o en ponerme a hacer algo más ameno, como quedar con alguien, leer un libro o ver una película.

Pero en realidad sé que ese trabajo lo tengo que hacer sí o sí, y no sirve de nada posponerlo.

Entender que si termino el trabajo podré recibir algún tipo de compensación, ya sea en forma de dinero o gratitud.

Entender que si estudio varios días antes del examen podré aprobar y terminar mis estudios de la mejor forma posible.

En cambio, de nada ayuda no hacer algo que sabes que de algún modo u otro terminará siendo beneficioso en tu vida.

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2. Enfócate en tu auténtico pensamiento

Esto significa que cuando algo sea laborioso, no pienses en eso.

Piensa en tu objetivo.

Si tienes que ir a trabajar hoy, no estés pensando en que son muchas horas o que podrías estar haciendo algo más divertido como salir de fiesta con tus amigos.

Porque al final el desánimo te vencerá, y las hora se harán mucho más largas y costosas.

Simplemente, céntrate en ir a trabajar, hacerlo de la mejor forma posible y que cuando acabes podrás hacer lo que desees.

3. ¡Pasa a la acción!

Parar los pensamientos negativos de forma repentina.

Cuando empiezan a aparecer esos pensamientos de pereza, lo que hago es dar una palmada fuerte y decir: “¡vamos allá!”

Me automotivo yo solo, y aunque sea absurdo, realmente funciona.

Pero lo bueno es que esto se va practicando poco a poco, y al final es como un entrenamiento más.

A mí que me gusta el deporte lo veo como un síntoma más de superación personal, el decir “aquí estoy yo, hoy es un día completamente distinto y voy a hacerlo lo mejor posible, venga lo que venga”.

¿Decepcionado?

Si has venido aquí para descubrir un método revolucionario y mágico que te ayude a vencer la pereza, lo siento, pero ya te estás largando 🙂

Nadie te puede vender una poción mágica ni para esto ni para nada más en esta vida.

Porque todo lo que hagamos requiere la constancia y dedicación de uno mismo, no de cosas externas aparentemente bonitas y fáciles de conseguir.

Así que venga, empieza desde hoy mismo (o en el momento en el que te encuentres totalmente vago) recordando los siguientes pasos:

  1. Sé consciente de lo que te sucede
  2. Busca tu método para enfocarte en lo que de verdad importa
  3. No lo pospongas, dale una bofetada a la realidad

La pereza y el miedo a…

A fallar.

Sí, el miedo a fallar, el miedo a que no guste a los demás, el miedo a saber que no va a funcionar y estás perdiendo el tiempo.

La pereza muchas veces se nutre de ese miedo al cambio.

Ser valiente es el paso final.

Ser valiente te hará replantearte tu estilo de vida y empezar a disfrutar más de ese proceso de transformación al que te sometes cada día, ya sea con tus pensamientos, con tu forma de vestir, con tu forma de relacionarte…

Trabajemos juntos en ello

Para acabar este post, quiero proponerte lo siguiente:

  • Piensa en qué te da pereza hacer hoy (a mí estudiar).
  • Piensa en hacer el vago, en hacer algo que te gustaría en este momento (yo querría estar leyendo algún cómic).
  • ¡Córtalo de raíz pegando algún grito o dando una palmada! Ponte a hacerlo ya mismo, desata todo el poder de la automotivación.

¡Un fuerte abrazo!


Gracias por haber leído el post de hoy.

Te recuerdo que puedes suscribirte por correo electrónico para estar al día con este blog o conectar conmigo a través de mi página de Facebook, donde somos más de 22 000 personas que nos atrevemos con el proceso de cambio.

Nos leemos.

Amor, Paz.

12 Comments

  1. Carmorán de la Mata says

    Y cuando la pereza se junta con la procrastinación te pasa lo que me pasaba a mí (y a muchos otros) durante mi etapa de estudiante, que todo lo hacías siempre a última hora, lo de no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy simplemente no existía
    ¡Un saludo!

    Me gusta

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