Bienestar
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Si estás esperando a tu media naranja estás perdiendo el tiempo

media naranja

“No me interesa que me quieras “mucho”, sino que me quieras bien y cada día mejor. El amor no es cuestión de cantidad” – Walter Riso.

Cuando empiezas a buscar a tu media naranja te das cuenta de que cualquier fruta te vale.

Te das cuenta de que nos han estado engañando todo este tiempo con la historia del príncipe heroico y la princesa indefensa.

Que no somos la mitad de nadie, y mucho menos tenemos una mitad por ahí perdida.

Si estás esperando una persona que te haga sentir pleno, deja de esperar.

Ya eres pleno, solo que aún no lo sabes, o no te quieres dar cuenta.

Que esto no va de amores románticos, de personas que no tienen defectos o hacen que tú no los tengas.

Que esto no va de olvidar el dolor, la pérdida o el abandono mediante un amor de película.

Que podemos estar solos y sentirnos completos

La naranja entera

¿Cuándo te han dado en la frutería la mitad de una naranja? ¿Has visto que las naranjas las obtengan por mitades?

Tú naciste entero, al igual que una naranja.

Naciste completo, lleno de defectos y de virtudes, lleno de sabor y color.

Que si crees que “tu otra mitad” va a salvarte el culo, te equivocas.

Que “tu otra mitad” ya está en ti, pérdida en algún sitio.

Solo tienes que buscar… buscar bien, claro.

Estar aquí y ahora contigo, descubriéndote, amándote, sintiendo cada emoción.

Cuando comprendes esto, cuando sabes que lo demás no es realmente necesario, entonces podrás gozar de aquellas personas que transmiten una energía hermosa y que te hacen seguir disfrutando de la vida.

La libertad y la independencia pasan por uno mismo, no por otro individuo.

Nacemos enteros.

Nacemos siendo unas naranjas enteras, con su cascara, su pulpa, su vitamina C, su todo.

Yo no soy una mitad de alguien en concreto, soy un todo, un mundo por explorar, un universo por recorrer.

Tu alma gemela

Ahí estás, pensando que tu alma gemela no es tan gemela como creías.

Que al final resulta que lo que te está invadiendo es frustración, pena, desesperación.

Y todo por pensar que era tu media naranja, esa que tanto ves en las películas románticas.

Gracias a estas enseñanzas que nos venden desde que nacemos con cuentos, libros, series, canciones, productos…

Porque no te dicen que estar solo puede ser lo que te convenga, no te enseñan que la soledad es buena a veces, no…

Te dicen que tienes que estar con otra persona para ser feliz, cuando ya tienes lo mejor para encontrar dicha felicidad.

Tú, siempre tú.

Porque tu felicidad no depende de nadie, tu felicidad no se encuentra en la vida de otra persona.

Tu felicidad la trabajas tú, sin depender de otros, acogiéndote a tus verdaderas necesidades, siguiendo tus propios sueños y caminando tu propio sendero.

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¿Qué fruta eres?

Ni naranja, ni pera, ni melocotón… somos personas.

Que las frutas están deliciosas, pero no van con el amor.

No con el amor que tenemos idealizado, al menos.

Que si en algo creo es en mí, en todo lo que puedo hacer y lo que puedo llegar a ser.

En cada una de las oportunidades que he dejado escapar, las que tengo en este momento y las que puedo tener.

Que si algo tengo que aprenderme bien no son los apuntes de ciencias, son mis sentimientos.

Que soy maravilloso, que no estoy incompleto, que no necesito llevar una carga tan pesada a mis espaldas.

Que me he cansado de intentar agradar a todo el mundo, de conectar con las personas equivocadas, que buscar una aprobación constante ya quedó atrás…

Mucho menos busco que alguien me cuide a todas horas, pero sí que puedo compartir mi vida con otras personas.

Y eso es lo bonito, saber que cuando estamos dispuestos a vivir en relación, estamos diciéndole a la otra persona que juntos somos aún más fuertes pero que seguiremos siendo nosotros mismo si alguna vez todo cambia de rumbo.

El amor se suda

Si decidimos amar, tenemos que conocer todo lo que eso conlleva.

Si comprendemos que la media naranja no existe, que esto no es solo blanco o negro, y que no hay un alma gemela esperando a que demos con ella, entonces el amor fluye de manera natural.

Porque el amor cuesta, el amor te hace sudar, el amor tiene que trabajarse a jornada completa, el amor se disfruta, el amor puede dejar una noche entera sin dormir.

El amor es lo más bello y honesto que podemos dar y recibir siempre.

Está en tus manos como lo haces, como lo enseñas, como lo compartes, como lo haces sentir.

Está en tus manos saber que cuando decides compartir tu vida con otra persona, el amor va más allá de sentimientos y momentos.

Nadie es perfecto, no intentes buscar esto.

Mucho menos intentes que tu relación sea perfecta, que tu pareja sea perfecta.

Tu corazón lo notará, loa agradecerá.

El amor se suda, sí, y mucho más de lo que imaginas.

El amor es estar unidos en todo momento, participar en las decisiones de manera conjunta, ser solidarios y agradecidos con todo lo que se viva juntos.

El amor no conoce la espera (“como yo soy fiel, espero que sea fiel. Como yo soy muy romántico, quiero que sea romántico. Como yo soy cariñoso, quiero que sea mucho más cariñoso”).

Esperamos.

Demasiado…

Y lo que me gusta es ver como dos personas se asombran cada día, ver esos momentos espontáneos que te hacen escupir los cereales de la risa, esos momentos en los que uno se pone a picar al otro, esos momentos en los que te tiran de sofá y respondes con un ataque de cosquillas.

Un amor recíproco, donde das sin recibir, pero recibes al dar.

Un amor en el que no se exija, donde no exista el valor imperativo.

Un amor saludable, valioso.

¡Un amor tan delicioso como una naranja!


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6 Comments

  1. www.superacionpersonalminimalista.com says

    Excelente!! Una vez más me viene leerte.

    El otro día en un grupo de WhatsApp salió este tema sobre la felicidad y al parecer últimamente me ha estado rondando. Raro no?

    Sencillamente creo que la felicidad es una decisión diaria, puedes tomarla o dejarla. Todos los días al levantarnos tenemos 2 opciones. Ser felices o no. Solo de nosotros depende, no creo que ningún ser va a venir a hacernos felices. Sin embargo dentro del paradigma que nacimos nos han metido eso en la cabeza, así que no fácil para algunas personas dejar de buscar esa media naranja que los haga felices.

    Reflexiones de eterno aprendiz.
    Un abrazo desde Uruguay

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  2. Miriam says

    Cuanta Razón tienes!!!!!
    Yo siempre digo que si el zumo de mi media naranja se la está bebiendo otra, pues que le aproveche…. yo prefiero un batido de fresas, platano y chocolate.
    Excelente post

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  3. Es un tema que me fascina. Vivimos en una sociedad que no ha metido hasta el fondo de nuestro ser, la creencia de que vivimos para “encontrar” a alguien más que nos haga “feliz”. La felicidad es propia y depende de nosotros.
    Y el amor no se “encuentra” por ahí. Sí, conocemos a alguien y hay atracción, pero una verdadera relación se trabaja en conjunto, no solo al principio, todos los días.
    Un saludo enorme!

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