Estilo de vida
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Esa obsesión de querer gustar a los demás en redes sociales

postureo redes sociales

“Ya no buscamos las noticias, ellas nos encuentran” – Eric Qualmann.

Que puesta de sol más bonita, fotografíala.

Qué libro más interesante estás leyendo, publícalo en Twitter.

Que vacaciones más estupendas has pasado, cuéntalo en Facebook.

Y así el resto de tus días, el resto de tu vida…

¡Qué bonito es compartir todo lo bueno que nos pasa!

¿Y lo malo? Ah, no, eso no interesa, no sube “likes”, no vas a recibir comentarios, no van a compartirlo tus amigos.

Decides que vas a salir a un restaurante bastante caro, así que te pides los mejores platos solo para fotografiarlos y subirlos a la red.

Luego te los comes (o no) y no te gustan, no son lo que esperabas pero tu descripción es algo así como:

-¡Cenando en el mejor restaurante de Madrid! Platos deliciosos y muy recomendables.

O tal vez seas de esos que se apuntan al gimnasio para subir fotos y estados la primera semana, pero después lo dejan.

Incluso dices que estás haciendo ejercicio cuando solo has estado hablando con tus compañeros.

Lo que importa es que el mundo vea que lo estás haciendo, entre comillas.

¿Qué no te apetece desayunar las galletas de siempre?

Vale, prepara el mejor smoothie posible y súbelo.

Después dices que te encanta desayunar saludable y listo.

Sabes que no es así, pero lo haces.

¡Qué viva el “postureo”!

Vemos que todos a nuestro alrededor tienen unas vidas maravillosas.

Los famosos “influencers” te muestran todo lo bonito de su día a día.

Qué envidia, piensas en el sofá de tu casa mientras bebes tu tercera cerveza.

¿Y cuál es la realidad de todo esto?

Que no todo es tan bonito como lo pintan, que solo te muestran lo que vende, lo que se asemeja a un estado de bienestar y felicidad.

Puro engaño, puro teatro.

Que si muestras tu vida, muéstrala al completo.

Dejemos de ser tan hipócritas, por favor.

¿Qué necesidad hay de querer mostrar todo, a todo el mundo, a todas horas?

Mostrar lo felices que somos, lo bien que nos va la vida, como nos sonríe y nos aprecia.

Popularidad, positivismo, optimismo, “selfies”, estética, belleza…

Nunca estas palabras me disgustaron tanto.

Porque estamos viviendo unos años en los que predomina lo efímero, lo trivial, lo frívolo.

Porque si no mostramos donde estamos, lo que estamos comiendo y lo que estamos haciendo, no somos nadie, no somos divertidos, no somos sociables, no somos nada.

Falsa realidad.

No todo es color de rosa

No tiene sentido que estés pasando una mala racha y no pares de subir fotos tuyas aparentando que eres feliz.

Nadie está bien al cien por cien, nunca.

Siempre falla algo, así que no te tires de los pelos si ves que alguien tiene una vida mejor que la tuya, porque no es así, solo ves lo que quieren que veas.

Las redes sociales están sacando la peor versión de nosotros mismos porque buscamos constantemente la aprobación de los demás o porque queremos estar a la última.

Porque nos estamos volviendo infelices.

Infelices por no poder publicar lo que otros publican.

Infelices por no tener lo que otros tienen.

Así que le intentamos poner remedio haciendo cosas que no van con nosotros.

Subes todo lo que tenga que ver con comida saludable, tu progreso en el gimnasio, los libros que lees, los conciertos a los que vas, las playas en las que te bañas…

Necesitas hacer eso porque es como si no hubieras disfrutado de ese momento.

Y la verdad es que no lo disfrutas, es imposible si estás pendiente de que filtro le vas a poner a la foto o de que luz queda mejor, o…

Pierdes más el tiempo preparando la foto que viviendo el momento por el cual lo estás haciendo.

Y sí, en eso se está basando nuestra vida, en poner morritos, en lucir cuerpazos, en vestir como bobos, en salir de fiesta y enviar directos cada hora mostrando lo bien que lo pasamos.

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Fuera intimidad

Ya no sabemos ni que compartir.

Mostramos todo, absolutamente todo.

Lo importante es dar envidia, fardar, hacer algo que otros no hacen…

¡Fuera intimidad!

Cuanto más enseñes, mejor.

Cuanto más enseñes, más vales.

Error…

Los mejores momentos nunca se fotografían.

O se fotografían, pero no se comparten.

Porque los mejores momentos no tienen tiempo de subirse a las redes sociales.

No conocen de “me gusta”, favorito o retweet.

Y eso es vivir, eso es felicidad (tal vez).

Saber que lo que te llena, te llena.

Sin más.

Sin tener que abrir el móvil y dejarte los datos en mostrárselo al mundo.

Generar impacto

Buscar publicaciones que emocionen.

Da igual cual sea la emoción: alegría, tristeza, enfado, desconcierto, terror…

El caso es transmitir algo a la gente.

Algo que queremos que vean de nosotros, nuestros gustos, nuestros ideales, nuestras posesiones.

Ego.

Generar impacto en la sociedad de algún modo.

Y eso quizás esté bien, pero el problema es que solo se queda en un simple “me gusta”.

Sobre todo en las causas sociales.

Todos compartimos, decimos lo importante que es hacer esto o lo otro para mejorar la sociedad, pero se queda ahí, en la red social.

Estás a favor de las manifestaciones, pero no vas a ninguna.

Estás a favor de luchar por los animales, pero solo compartes vídeos de gatitos.

Estás a favor de las mujeres, pero luego no paras de soltar comentarios machistas.

Para generar este impacto, mejor no generar nada.

Esto no es la vida real

Parece una competición de a ver quién gana más seguidores.

¿Desde cuándo los números hablan de ti?

¿Desde cuándo los números te definen o marcan tu esencia?

¿Desde cuándo te obsesiona una foto perfecta?

Porque esto no es la vida real, ni mucho menos.

Las redes sociales solo marcan imperfección.

Insatisfacción.

Poca autoestima.

Poca verdad.

No, esto no es la vida real…

La adicción a las redes sociales es tremenda, no soportamos estar sin cobertura, no concebimos una vida sin whatsapp.

Esa jodida obsesión de querer gustar a los demás a toda costa.

Superfluo.

A favor de las redes sociales

Pero.

Siempre con algún pero.

Pero las redes sociales bien usadas puede ser un motor interesante para el cambio.

Comparte lo que quieras en serio, pero que no se base tu vida en ello.

Que no estés más pendiente de la foto que del momento.

Que hay cosas muy bellas ahí fueras que siempre son agradables de ver, siempre se agradecen.

Pero no lo hagas por sumar, no lo hagas por caer bien, no lo hagas si no lo sientes de verdad.

¿A favor de las redes sociales?

Puede.

Pero con la condición de que seas tú mismo.

Con la condición de que no tengas que mostrar lo que no eres.

Con la condición de ayudar, beneficiar o servir a otros.

Mejor aún.

Sin condiciones.

Con total libertad, pero sin perder la autenticidad.

10 Comments

  1. www.superacionpersonalminimalista.com says

    Interesante!!

    Me preguntón a quien están intentando engañar con todo ese postureo?

    Con sus fotos en poses ridículas, haciendo paro de mano en la playa o mostrando cuando están en algún lugar bonito.

    Lamentablemente los blogger son los primeros en hacer teatro y compartir ese tipo de imágenes. Mostrando todas las cosas “lindas y hermosas” que pasan en sus vidas. Para cuando las fotos en donde salen despeinados y haciendo la cama o lavando los platos?

    Incluso he leído, ciertos blogger-gurú-espirituales afirmar que nunca han tenido miedo. En serio? A quien quieren engañar?

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    • No veo mal compartir cosas que te gusten, interesantes o que puedan aportar algo, pero hay muchísimo teatro detrás en ciertos casos.

      Algunas personas no distinguen bien esto, y bueno, al final se forma una bola bastante gorda…

      Me encantan las redes sociales cuando se utilizan bien, pero cuando no, no. Más claro imposible.

      Me gusta

  2. manuel Reis says

    Olá amigo mui Bueno lo que dizes estoy inteiramente de acordo contigo , hipocrisia yes lo que és está sociedade ,uns idiotas apenas graças a ti que no eres igual poucos ven lá realidade Pêro a sociedade solo interessa que sejamos ignorântes ,no saber e ser manipulado és isso burros de 2 pernas graças saludos amigo continua assim Es mui inteligente e sábio hay poucos assim graças.😁 Vamos a despertar !!! Amigos

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  3. Muy acertado Javier. Hice un viaje. Llevo un blog. Soy escritora. Y hasta ahora me he concentrado en lo humano. Antes publicaba todas las fotos, selfies… ahora como me siento tan enamorada de la vida. No me importa fotografiarlo todo. Tomo fotografias con proposito. No todo se puede publicar. Disfrutar de tu familia, de una comida autentica, de los niños, de sentarte a la orilla del rio y llorar. Hay cosas que son tuyas y de nadie mas.

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  4. Fantástico post que me ha hecho recordar uno de los motivos por los que comencé mi blog: estaba hasta las narices de oir en todos lados lo maravilloso que es el trabajo en casa… Ni veo muchas ventajas de mostrar una vida idealizada, a parte del “like”, claro, pero: y luego? Un engaño para otros y, lo que es peor, a uno mismo.

    Saludos!!

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