Estilo de vida
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Creo en los cuentos de hadas

cuento de hadas

“Érase una vez…” – Escritor comenzando un cuento.

Que si la vida no es color de rosa.

Que si no siempre tenemos que ser positivos.

Que si el mundo no es un cuento de hadas…

Todo esto o lo has leído, o te lo he soltado yo mismo.

Y ahora te vengo con que sí creo en los cuentos de hadas.

Pero no en cualquier cuento, tal vez sea mi propio cuento.

Y no es que haya cambiado de parecer (quizá sí), es que cada día me doy cuenta de algunas cosas que parecen sacadas de un cuento de hadas.

Cada día me doy cuenta de que estoy rodeado de seres fantásticos, seres maravillosos (y no tanto), seres que se merecen cada una de las letras que hoy voy a escribir.

Que hoy vas a leer.

No, no se trata de una historia ficticia repleta de personajes pintorescos.

Ni mucho menos.

Se trata de que todos tenemos un hada que nos cuida, nos guía, nos complementa sin perder nuestra verdadera esencia, nos quiere, nos mima, nos protege.

Se trata de que todos tenemos un duende que nos toca la moral, que nos incordia, nos insulta, nos engaña, nos jode la autoestima, nos deprime.

Todo esto lo tienes tú, lo tengo yo y lo tiene el quiosquero del barrio.

Y estas hadas, estos duendes, estas brujas o estos ogros se encuentran en cada esquina, en cada parque, en cada mercado, en cada bar o restaurante.

Yo he visto hadas que han llegado y han salido de mi vida en un abrir y cerrar de ojos.

O hadas que que han decido quedarse a mi lado a pesar de todo, como la que me hace brillar ahora.

He visto duendes que se han empeñado en tirar mis sueños por el precipicio más alto.

Ogros que imponían sus propias reglas a base de fuerza bruta.

Brujas que con su magia y sus pociones conseguían engañarme.

Unicornios que la humanidad se ha empeñado en cazar, usar en tradiciones o vete tú a saber qué.

Sirenas bañándose en piscinas y playas de todos los lugares, secándose en sus cálidas toallas o la incomodidad de una roca.

Gnomos que alegran a los adultos con cada carcajada, con cada tontería, con cada primera palabra que ofrecen al nacer.

Sí, creo en los cuentos de hadas.

Y creo en ellos porque yo mismo estoy viviendo mi propia historia, con sus personajes principales y secundarios, con su fantasía, épica u horror.

Mentiría si te dijese que yo soy el apuesto príncipe que salva a la princesa.

Más bien soy el escudero novato que admira al caballero blanco, ese que no teme a nada y es valiente a rabiar.

Soy ese escudero novato que se tropieza con sus propios pasos y no para de equivocarse.

Soy ese escudero novato al que la vida le demuestra que no todo llega cuando uno quiere.

Pero esto no pretende ser una historia para contarse.

Esta es una historia tan sencilla como la tuya.

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Porque sé que tú tienes una de esas en las que no paras de derrotar demonios y brujas.

Una de esas en las que no hay final feliz, ni romances perfectos.

Lo sé, de verdad.

Sé que no quieres separarte de ese hada que no para de concederte deseos, que no para de hacer mejor tu día a día y te regala un amor infinito que todo puede.

Sé que estás cansado de ese duende que no para de molestarte en clase, en el trabajo o en casa.

Sé que cada día ves en las noticias ogros haciendo de las suyas, haciendo cosas que te repugnan u odias.

Sé que hay animales parlantes que te gustaría salvar, o te gustaría que no tocaran.

Sé tantas cosas, pero a la vez no sé nada.

Lo que tengo claro es que vivimos en un cuento de hadas.

No como leemos en los libros o vemos en las películas, pero sus historias, sus personajes… parecen cobrar vida en cierta manera.

Parece que estamos rodeados de sus personajes a todas horas.

Parece que ni los malos son tan malos, ni los buenos son tan buenos, como dice aquel refrán.

Así que permíteme que insista.

Permíteme hacerte dudar.

O no me permitas nada, qué más da.

El caso es que vivas tu propia leyenda, una que se pueda contar.

Una que pueda no ser tan épica o tan romántica, pero que pueda significar algo para ti.

Lo bonito de estas historias es vivirlas, disfrutarlas, saborearlas.

No dejes que otros te cuenten sus grandes obras.

Empieza a contarlas tú.

Empieza a contarte a ti mismo para después poder demostrar a los demás.

Pero recuerda, intenta no empezar por el final.

Tampoco hace falta que tenga un inicio, simplemente haz posible ese cuento.

Hazlo posible, con todas las letras.

No mires el número de páginas, no le pongas título ni sinopsis.

Vive tu propio cuento de hadas.

Vive hasta que no quede más historia que contar.

Yo sí creo en los cuentos de hadas… ¿y tú?

 

Escribe aquí…


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14 Comments

  1. ¡Hola, Javier!

    No sabes la inmensa alegría que me produce pasar por este bello rinconcito después de tanto tiempo, he estado dos meses disfrutando a tope del verano y siempre es un placer regresar y darme cuenta de que los rincones llenos de magia como este siguen transmitiéndome tantas emociones. Gracias, de verdad, por eso.

    En cuanto al post, ¡me ha encantado! Me ha encantado, sobre todo, por la originalidad con la que has tratado este tema. Es muy difícil en esta época tener un estilo de escritura propio, que no sea un sucedáneo del de otros escritores, pero tú sin duda consigues expresarte desde un punto de vista muy particular que hace que merezca mucho la pena leerte. Yo también creo en los cuentos de hadas, creo que cada persona esconde por dentro un hada (o un monstruo) y es por ello que hay que conocer bien a las personas para darnos cuenta de qué tipo de seres fantásticos esconden por dentro. Muchas gracias por hacerme disfrutar y reflexionar con tus palabras.

    Aprovecho para avisarte de que he vuelto al blog con mucha fuerza y ganas de seguir escribiendo de nuevo, por si quieres echarle un vistazo. Pero vamos, que ninguna obligación 😉. Yo, con haber pasado por aquí, ya soy feliz.

    ¡Un abrazo enorme, cuídate!

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    • Espero que hayas disfrutado mil de esas vacaciones, no hay nada mejor que volver con las pilas bien cargadas.

      Muy agradecido por tus palabras. Con estas pequeñas acciones conseguís sacarme una sonrisa bien grande.

      ¡En cuánto pueda me paso por tu blog para leerte! 😀

      Le gusta a 1 persona

  2. Me ha gustado mucho. Yo creo en los cuentos. Y tanto creo en ellos que escribo sobre las interacciones que tengo con personas que me encuentro dia a dia. Por supuesto le pongo un poco de magia y me concentro en lo positivo que hay en ese ser. En ese ser que anda en modo piloto y tiene mucho que contar. Prestarles atencion me fascina. Desarrollar la inteligencia para crear relaciones interpersonales es lo mejor que me ha ocurrido. Vivir una vida plena y conciente hace que tus historias sean verdaderos cuentos de hadas. No creo en principes azules. Ni siquiera lo espero. Espero un ser conciente alineado con mis preceptos o de mas crecimiento espiritual que yo. Los compañeros de vida estan escritos en el libro de la vida. Mientras tanto se viven historias para contarse. Un abrazo conciente y gracias por seguirme.

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  3. La vida es como un cuento de hadas. Los finales felices no siempre tienen que ser felices, a ves son triste pero no significa que no sea felicidad para tu tranquilidad. Muy lindo.

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