Estilo de vida
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Yo tengo miedo, y mucho

atentado barcelona

“Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes” – Isaac Newton.

Quería no escribir sobre esto.

Quería ser valiente y olvidar el horror que no empezó el pasado 17 de agosto, sino hace ya varios años.

Dicen por ahí que no hay que tener miedo, que no le debemos dar ese gusto a los que matan por ideales.

Que el miedo es lo que hace que ellos se hagan más fuertes.

Pero yo tengo miedo, y mucho.

Y vivo a más de 500 kilómetros de la ciudad protagonista del gran horror producido estos días.

Más de 500 kilómetros nos separan, pero créeme que el miedo llega hasta aquí.

Y hasta miles de rincones donde la noticia haya podido llegar, supongo.

Porque aunque estoy muy alejado de Barcelona, aquí en Madrid recuerdo el 11M.

Y ese miedo… nunca se va.

Creo que es positivo el mensaje que se escucha estos días, en serio, pero a mí no me representa en este momento.

Yo tengo miedo, y mucho.

Miedo por ver de qué es capaz el ser humano.

Miedo por ver una ciudad derrumbada, presa del pánico y del dolor.

Miedo por ver que en cualquier momento alguien desee acabar con tu vida en beneficio de un ideal.

Miedo…

Barcelona

El 17 de agosto Barcelona se vistió de negro.

El 17 de agosto Barcelona cambió su alegría por tristeza.

El 17 de agosto volvió a suceder lo que nadie quería que sucediera: París, Manchester, Londres…

Sin olvidar Siria, Libia o Irak.

Y que pena.

Qué pena tener que seguir viendo esto, tener que ver cómo nos destrozamos y nos separamos.

Qué pena tener que estar un jueves en casa viendo las noticias para ver qué narices está pasando, si hay familiares o amigos por la zona, si se han detenido o no a los autores de tal acto.

Qué pena sí, pero que miedo.

Oh, y rabia.

Mucha rabia.

Porque que unos cuantos cobardes hayan querido liarla, da rabia.

Que unos cuantos cobardes se crean que han ganado algo, da rabia.

Que unos cuantos cobardes hayan querido producir miedo, da rabia.

Ideología

Estamos tan ciegos que creemos que nuestras ideas son las mejores.

Las únicas, la verdad absoluta.

Y no hay nada que separe más a las personas que las creencias.

Religiosas, políticas, nacionales o de otros temas.

Pero cuando nos aferramos a algo con demasiada fuerza, aparece el conflicto, la confusión, el malestar.

Sabemos que es así, pero no renunciamos a estas ideas.

Y lo que ha pasado en Barcelona, y en otros tantos sitios, es porque ellos mismos tienen miedo.

Ocultan su miedo a no ser nada ni nadie mediante la creencia a la que están sujetos.

Ese miedo a estar completamente vacíos (que lo están).

Y ese miedo nos lo están intentando transmitir a nosotros.

Y vaya que si lo están haciendo…

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Nosotros

Más divididos que juntos.

Más odio que amor.

Más guerra que paz.

Nosotros, que tanto criticamos a estos terroristas, somos los primeros en odiar lo que no entendemos.

Porque ellos ganan cuando nosotros somos más racistas o extremistas.

Ellos ganan cuando consiguen que algunas personas se tomen la justicia por su mano.

Justicia no justificada, claro.

El amor se está perdiendo

Con todo lo ocurrido estos últimos meses, el amor es como que no existiese.

En vez de estar todos unidos, no dejamos de separarnos.

Y todo por los malditos ideales…

Porque en vez de estar luchando contra el terrorismo, estamos luchando contra nosotros mismos.

Insisto, es ahí es cuando ellos ganan.

Cuando nos fijamos en el idioma de las ruedas de prensa.

Cuando aprovechamos la oportunidad para atacar a Ada Colau y Manuela Carmena.

Cuando politizamos todo lo que ha sucedido y nada tiene que ver con unos cuantos locos que matan por placer (¿religión?).

Cuando la culpa no la tienen todos los musulmanes, pero aparecen los racistas para tener su minuto de gloria.

Cuando las redes sociales son la ventana perfecta para realizar opiniones de todo tipo, sin respeto ni empatía.

El amor se está perdiendo, y es una pena.

‘No tinc por’

Aplaudo esta frase.

Aplaudo sus manifestaciones y sus intenciones, pero habrá más gente como yo que tenga miedo.

Y será entonces cuando tengamos la capacidad real de entenderlo y superarlo, cuando podamos decir con la cabeza bien alta ‘No tinc por’.

Porque el miedo, a veces, no es algo malo.

El miedo puede ayudarnos a comprender, a ser más fuertes, más valientes y más humanos.

Humanos llenos de humanidad, claro.

Porque, ¿de qué sirve ser un humano completamente vacío?

¿De qué sirve no saber amar?

De nada.

 

6 Comments

  1. muy buena
    yo también tengo miedo… es difícil no tenerlo, cuando ves lo fácil que resulta matar!!
    tampoco creo que las manifestaciones valgan para algo??
    creo más que la fuerza se combate con fuerza… pero también tiene sus daños colaterales…
    fuerte abrazo

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  2. Yosney Alberto says

    Excelente tu publicación !!! aunque este al otro lado del oceano el sentimiento es el mismo impotencia, rabia y miedo.

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