Últimas Entradas

atención plena

Vive el instante. ¡Es en este momento!

“Vive el instante, no descuides el futuro, aprende del pasado” – Javier Sánchez.

Perdón de inicio por la extensión de este post.

Es sin duda el más largo hasta la fecha, pero no he podido acortarlo más.

Te invito a que te prepares un buen té y te relajes para hacer más amena la lectura.

También puedes leerlo entre hoy y mañana, como veas.

El caso es que disfrutes de un tema tan precioso como es el de vivir el momento presente.

¿Es importante vivir el momento presente?

Necesario, importante, recomendable…

Muchos son los que afirman que el momento presente es la única realidad que tenemos.

Pero yo prefiero pensar que el momento presente nos ayuda también con momentos del pasado y momentos que podrían suceder (o no) en un futuro.

Lo que pasa es que muchas personas no aprovechan el presente, vuelan por el mundo de los recuerdos y se queman los pies en la tierra de los posibles.

Alejarnos del presente es alejarnos de toda la vida en sus aspectos.

Sí, es alejarnos de la vida.

Como decía Buda, “No te detengas en el pasado, no sueñes con el futuro, concentra la mente en el presente”.

El problema principal es que vivimos en una sociedad que no permite tomar un respiro.

Un respiro de esos que te eleven el alma, que te pongan los pies en el suelo y te hagan saber que tu momento es aquí y ahora, no lo que pueda suceder después o lo que ya haya acabado.

Por si fuera poco, tendemos a dejar las cosas para otro día.

Y ese otro día se vuelve un día más, y así hasta que nos olvidamos de lo que teníamos que hacer.

Nos empeñamos en ver lo que podríamos conseguir, y no lo que ya tenemos.

Porque lo que tenemos en este preciso instante es precioso y único.

Por eso existe tanta competitividad, porque no paramos de envidiar lo que tienen otros y queremos conseguirlo.

Y “querer conseguirlo” implica un estado de futuro que le pone una venda a todo lo que has conseguido hasta ahora.

Y me dirás:

-El momento presente solo dura un suspiro.

Y yo podría decirte:

-Estás pensando en término de tiempo. Estás acostumbrando el momento presente con el pasado, porque cuando dices que dura un suspiro te refieres a que ya es pasado. Pero el momento presente no puede compararse o medirse con el tiempo. En lo que tú piensas eso, estás desaprovechando el ahora. Por lo tanto sí, dura un suspiro 😉

Muchos autores afirman que el tiempo es una simple ilusión que hemos creado los seres humanos.

Es un tema muy complejo, pero estamos muy ligados a él.

Por eso llevamos relojes (cada vez más caros y futuristas), miramos la hora en el teléfono móvil, tenemos un calendario, inventamos términos como puntualidad o retraso…

Vivimos con el tiempo, podría decirse que es nuestro mejor amigo (a veces un poco toca pelotas, como cualquier amigo que se precie).

Por eso, para no inventar ideas nuevas sobre este tema, decir que es real o no, lo ideal es que sepamos aprovechar ese tiempo.

Piensa por un momento que sí, que el tiempo no existe.

Sabemos que no se puede recuperar.

¿Por qué le das tanta importancia al pasado y al futuro? Si el presente es lo que tienes.

No digo que sea malo, aquí el que escribe también tiene sus más y sus menos con esto de recordar e imaginar, pero joder, no es un peligro si sabes vivir en lo actual.

Por lo tanto comparto la idea de valorar este regalo, al igual que lo que quedó atrás y lo que puede llegar.

De lo que me he dado cuenta es que las personas utilizamos el futuro como vía de escape.

Escapar de los problemas que tenemos en el presente.

Problemas, por cierto, que hemos creado nosotros mismos en la mayoría de los casos.

Así que, qué mejor que imaginar un futuro más esperanzador…

Teniendo la oportunidad de cambiar ahora mismo.

Perdemos demasiado tiempo en soñar.

Porque estamos convencidos que todo lo que llegará será mejor, pero mejor que qué.

Y luego cuando encontremos un futuro desolador, nos pondremos a llorar.

Nos frustraremos y enviaremos todo a la mierda.

Pero es normal, porque tu presente no te importa.

Así que mis mejores consejos que puedo ofrecer desde la verdad de mi experiencia:

  • Haz lo que tengas que hacer ahora, mañana puede no ser mejor que hoy
  • Piensa menos en lo que sucederá si haces esto o aquello
  • Agarra más fuerte tu presente que tu futuro o pasado
  • No sueñes imposibles, realiza tus posibles
  • Planifica en bases a lo que tienes ahora, no lo que tendrás
  • Piensa menos y actúa más

Al final lo que cuenta es tu acción.

Actuar ahora mismo y no pensar tanto en el que dirán.

Atrévete a soñar, atrévete a realizar, atrévete a ser lo mejor.

ATRÉVETE.

El bienestar en tu día a día

Piensa en tu día, en el día de hoy.

Pregúntate si realmente está siendo agradable, ilusionante, optimista, único…

O por el contrario, es todo muy mecánico, muy rutinario: te despiertas, desayunas, vas a trabajar, vuelves a casa, cenas, duermes.

Así los siete días que tiene la semana, las semanas que completan el mes, los meses que cierran el año.

Da miedo pensar que alguien vive así, pero estoy seguro que hay personas que llevan esta vida.

Y seguramente no porque quieran.

Pero muchas veces tenemos la opción de hacer que un día (que parece rutinario), signifique algo más que eso.

Porque, ¿no crees que es uno de los mayores regalos que podemos tener? ¿El hoy?

Somos muy poco agradecidos y no tenemos en cuenta el momento presente.

Cuando te regalan una nueva camiseta la estrenas enseguida.

Pero el presente es un regalo y no lo coges con tantas ganas…

Y como no estamos contentos con lo que hacemos actualmente, nos ponemos a imaginar una vida mejor.

Comenzamos a soñar despiertos, a crear una imagen de nosotros mismos que no es real.

En nuestra imaginación pensamos que nos haremos ricos, que saldremos adelante sí o sí, que tendremos el coche y la casa que queremos, etc.

Y decimos adiós al presente, que es lo que tenemos más a mano.

No nos interesa porque no ofrece los resultados que esperamos, que deseamos.

Y esos resultados suelen ser los mencionados más arriba, o: “ojalá me jubile pronto, estoy harto de este trabajo”, “cuando termine los exámenes haré lo que me dé la gana”, “dentro de dos semanas cortaré con mi pareja, no estoy a gusto”…

¿Acaso está sucediendo todo eso en el presente? No.

Y empezamos a posponer las cosas para el futuro.

Un futuro que a duras penas podemos controlar.

Quizá deberíamos fijarnos más en lo que tenemos a nuestro alrededor, en la realidad de nuestro momento, de nuestro ahora.

Yo solo estoy seguro de una cosa en concreto: lo que sucede en mi presente.

¿Cómo vas a saber lo que va a pasar en un futuro si ni siquiera tienes claro lo que está pasando en este instante?

Hay una frase que me gusta mucho de Jean de La Bruyère que dice lo siguiente:

“Los niños no tienen pasado ni futuro, por eso gozan del presente, cosa que rara vez nos ocurre a nosotros”.

Este día que tienes es lo más real que podrás observar.

Una buena manera de darse cuenta de este hecho es aprender a prestar más atención, a cultivar la atención plena y darse cuenta de lo que hacemos en todo momento.

No, no te tienes que obsesionar, simplemente ejercitar tu foco cada día.

Hay un ejemplo un poco extremo que dice que tendríamos que vivir cada día como si fuera el único, o el primero y último de tu vida.

Tal vez no es muy acertado, pero sirve para inspirar ese despertar escondido en lo más profundo de tu Ser.

Quiero hacerte varias preguntas:

1. ¿Te fijas en lo más hermoso?

Seguramente no te des cuenta, pero lo que hay ahí fuera no es tan malo como pueda parecer.

¿Te has fijado en lo maravilloso que es cielo? Como cambia constantemente, como baila enfrente de tus ojos, como te muestra todo su potencial…

Tan solo para un momento, empápate de todo lo que puedes observar.

Antes veías un simple cielo, ahora ves más allá.

Y así puede suceder con todo…

La flores, la lluvia, los animales, el mar, etc.

Piensa que antes solo veías esto, ahora lo estás observando, prestando atención, disfrutando de cada elemento.

2. ¿Qué me dices de tus objetos?

Sal al parque, al campo, a la montaña.

Sal.

Olvídate del teléfono móvil por un momento, o del televisor, de la tablet, del ordenador.

Sal a pasear sin ningún objeto que te vaya a molestar.

Prueba a “olvidarte” un día el móvil en casa, en serio hazlo.

Luego vuelve a leer este post y me cuentas qué se siente.

Te adelanto que podrás escuchar todo lo que sucede a tu alrededor, te darás cuenta de olores que antes no percibías, sentirás con el tacto de tus dedos sensaciones que antes no conocías.

3. ¿Te has parado a escuchar más y hablar menos?

Cada persona con la que mantienes una conversación es única.

Párate a escuchar, a mirar a los ojos, a prestar verdadera atención, sin pensar en lo que vas a contestar por ejemplo.

Sonríe, muestra tu autenticidad, abre tu corazón, muestra aprecio, escucha más.

Observa todo lo que esa persona puede ofrecerte, el regalo que te estará dando al mostrarte sus sentimientos mediante palabras y gestos.

Tendemos a estar aconsejando constantemente, aconsejando cosas que lo mismo nada tienen que ver, y se debe a que no estamos plenos en ese instante, no estamos enfocados en el ahora, en el momento presente que es la conversación.

Empecemos a escuchar más, a escuchar con sentido, de forma real, verdadera.

4. ¿Has tenido algún pensamiento de futuro?

Es totalmente normal, no te preocupes.

A lo largo de este escrito quiero hacerte entender que el futuro o el pasado no es el mayor problema, no podemos obviar esto o dejarlo de lado.

Al menos yo no lo hago porque sé que es útil y no me condiciona negativamente.

Pero es que además es algo normal, es normal pensar en acciones que nada tienen que ver con el momento presente.

Pero puedes fijar tu atención de nuevo en el ahora, comprender ese pensamiento anterior y ver si tiene utilidad en este instante.

Recuerda que sobre todo hay que disfrutar con lo que se hace, no podemos vivir constantemente pensando en esto o aquello.

Agradecer todo lo que tenemos es un gran paso.

Dejar que la vida fluya, que todo vaya surgiendo de manera natural es una buena opción para intentar encontrar la ansiada felicidad

Recuerda que estás vivo, ¿qué te impide (en serio) disfrutar de todo lo que puedes ver, tocar…?

thomas-pierre-26149

¿Cómo puedo vivir el momento presente?

  1. Desvía la atención de todo pensamiento desagradable.
  2. Encuentra tu momento de descanso o relajación.
  3. Respira profundamente en este instante.
  4. Pasea.
  5. Disfruta de un día de montaña.
  6. Medita 5-10 minutos al día.
  7. Colorea, dibuja, canta, escribe…
  8. Descubre el mundo del mindfulness.
  9. Prioriza o conoce lo que te puede conducir a un estado de paz y tranquilidad.
  10. No te culpes por no haber logrado algún objetivo.
  11. Mejora tu autoestima.
  12. No te quedes fijo en un ideal.
  13. No te marques tantos objetivos a la vez.
  14. Hacer ejercicio es la caña.
  15. Comer de manera consciente también.
  16. Como siempre digo, sonríe, es gratis.
  17. Aprende y alégrate del proceso.
  18. Desconecta de vez en cuando de las redes sociales.
  19. Ama lo que tienes.
  20. Queda para tomar algo, empápate de las buenas amistades.
  21. No pospongas lo que de verdad te importa, realízalo ya.

Esperar…

Esperar a ser más productivo, esperar a pintar ese boceto, esperar a escribir ese libro, esperar a componer una canción, esperar a que alguien te diga que te ama, esperar a hacer ese gran viaje, esperar a que te llamen de cierta empresa para trabajar, esperar…

Y esperando de ese modo tu vida seguirá fluyendo y no estarás haciendo nada de lo que te gustaría.

Cuánto se ha perdido por esperar, cuánto se ha ganado por actuar.

Confías demasiado en el mañana, confías demasiado en un trébol de cuatro hojas, confías demasiado en lo que vendrá.

Y de repente entras en un bucle donde todo se repite: “hoy no, mañana sí”.

¿Cuántos de esos mañanas se han cumplido?

¿Por qué no empezar a disfrutar de ese día de playa que tanto te mereces?

¿O de llamar a esa persona que tanto aprecias?

Mañana puede ser tarde, hoy no lo es, siempre estás a tiempo de hacer aquello que te llena profundamente.

Puede que no sea perfecto, puede que no sea como esperabas… ¡qué le jodan a todo eso!

Debes jugar con esas opciones, debes saber que no todo tiene que ser guay (¿se sigue utilizando esta palabra?).

No estás en el país de la piruleta, estás en una realidad bien dura y espesa.

Y una de las opciones que tienes es culpar a todo y a todos, la cual no te recomiendo por cierto.

Pero también puedes agradecer y sentir todo aquello que se encuentra en tu vida.

Porque a pesar de que te esté yendo mal en este preciso momento, tienes la capacidad de buscar soluciones y alternativas realistas.

¿Piensas que el que escribe estas líneas no sufre?

Claro que sí, y suele ser muy a menudo.

Pero si te das cuenta de las cosas en el momento oportuno, es decir ahora, empezarás a valorar más lo que está pasando a tu alrededor sin tener que juzgar y maldecir a cada segundo.

Recuerda que eres libre de decidir…

Así que:

– No permitas que tus pensamientos arruinen la experiencia,
– Que todo lo que esperas (tus expectativas) no mande en ti.
– Descubre tu propio lugar, escoge el camino que a ti te gustaría y no a otros.
– No pienses en alguna finalidad última, agradece el proceso y recórrelo sin prisa (pero sin pausa).
– Las cosas no siempre salen como creemos o esperamos, tenlo siempre presente.
– El silencio en ocasiones puede ser tu mejor aliado.
– Mira hacia dentro, no busques las respuestas ahí fuera (al menos no todas).

Mindfulness, la herramienta que necesitas

¿Puede encontrarse la felicidad en el momento presente? ¿La felicidad viene a través del aquí y el ahora?

Muchos buscamos la felicidad mediante el futuro, intentamos ir de un lugar a otro sin hacer caso al momento presente.

Tal vez esa sea la razón por la que no encontramos la felicidad, porque vivimos anclados en un futuro sombrío e incierto.

El mindfulness o práctica de la atención plena llegó a nuestras vidas de la mano de la filosofía budista, aunque no con sentido religioso.

Es un trabajo de consciencia, de meditación, de comprender el problema y su posible solución.

El estrés, normalmente producido por nuestros pensamientos futuristas, activa muchas de nuestras emociones negativas que pueden ser perjudiciales para nosotros.

El mindfulness, que está estudiado científicamente (para los más puritanos), ayuda a reducir esas emociones negativas para que podamos comprenderlas y actuar en consecuencia.

Permite que nos enfoquemos adecuadamente en el aquí y ahora de manera sencilla y relajada.

Dice Thich Nhat, maestro budista Zen e introductor del mindfulness en Occidente, que vivir en el momento presente forma el único camino verdadero para encontrar la paz en uno mismo y en el mundo.

Con la cantidad de ruido que existe a nuestros alrededor, es casi imposible encontrar momentos de paz y tranquilidad.

Aquí en Occidente las cosas van mucho más deprisa, no nos enseñan la opción de residir en el ahora.

Date cuenta de lo siguiente:

-Cuando estás con tus amigos, escuchas parte de la conversación porque estás pendiente del teléfono móvil, estás pendiente de tus problemas, estás pendiente de lo que está haciendo la persona de al lado…

Pierdes la esencia del momento presente, la esencia de escuchar a tus amigos, familiares o pareja.

No estás conectado a lo que pasa aquí y ahora, en este maravilloso instante.

Disfrutar de una buena conversación o de un paseo está al alcance de muy pocos, porque solo algunos consiguen maravillarse con todo lo que va sucediendo en su camino.

¿Y qué hay del mindfulnees?

Pues sin duda su capacidad para hacerte entender, su capacidad para ayudarte a conectar contigo mismo y generar un estado de sosiego en tu día a día.

Te servirá para establecer una conexión con tu Yo verdadero, con tu pureza interna y auténtica.

Lo más bello que está pasando ahora mismo es tu presencia, y el mindfulness puede ayudarte a conocer ese amor propio y necesario para seguir avanzando por el río que va fluyendo en tu vida.

Muchas veces lo he comentado, que no se trata de meditar como vemos en las películas o las fotografías (sentado con las piernas cruzadas).

La meditación se encuentra en aquello que te permite mantener un estado de calma y paz, como puede ser caminar, colorear, cantar, bailar…

Lo importante es fijarse en la respiración, entrelazar tu cabeza y corazón en una sola unidad.

Aprenderás a no hacer críticas o juicios innecesarios, aprenderás a conocer tus emociones y establecer prioridades en tu forma de actuar y vivir.

Dejarás de buscar lo que otros buscan, dejarás de querer o desear que te suceda esto o lo otro.

Aspectos como la fama, el poder, la riqueza material… irán desapareciendo o entrarán en un segundo plano que nada tiene que ver con tu verdadera felicidad.

*¿Cómo empiezo a practicar?

Generar el hábito de prestar atención.

Así de simple.

Por ejemplo, cuando estás hablando con alguien, céntrate en la conversación, no empieces a pensar en otras cosas que lo único que hacen es desviarte.

O cuando estás comiendo, saborea cada alimento que llevas a la boca, tómate tu tiempo para disfrutar de ello.

Siempre es bueno contar con algún maestro que pueda enseñarte, pero para gente que suele hacer más las cosas por su cuenta, un buen inicio es el de llevar tu foco a la respiración.

Lo interesante es hacer esto todos los días durante varios minutos, en vez de 1 hora a la semana.

Generar el hábito…

Intentar no vivir en piloto automático.


¿Qué te ha parecido este post?

Cuéntame tus impresiones en los comentarios para ayudarme a ver su acogida 😀

postureo redes sociales

Esa obsesión de querer gustar a los demás en redes sociales

“Ya no buscamos las noticias, ellas nos encuentran” – Eric Qualmann.

Que puesta de sol más bonita, fotografíala.

Qué libro más interesante estás leyendo, publícalo en Twitter.

Que vacaciones más estupendas has pasado, cuéntalo en Facebook.

Y así el resto de tus días, el resto de tu vida…

¡Qué bonito es compartir todo lo bueno que nos pasa!

¿Y lo malo? Ah, no, eso no interesa, no sube “likes”, no vas a recibir comentarios, no van a compartirlo tus amigos.

Decides que vas a salir a un restaurante bastante caro, así que te pides los mejores platos solo para fotografiarlos y subirlos a la red.

Luego te los comes (o no) y no te gustan, no son lo que esperabas pero tu descripción es algo así como:

-¡Cenando en el mejor restaurante de Madrid! Platos deliciosos y muy recomendables.

O tal vez seas de esos que se apuntan al gimnasio para subir fotos y estados la primera semana, pero después lo dejan.

Incluso dices que estás haciendo ejercicio cuando solo has estado hablando con tus compañeros.

Lo que importa es que el mundo vea que lo estás haciendo, entre comillas.

¿Qué no te apetece desayunar las galletas de siempre?

Vale, prepara el mejor smoothie posible y súbelo.

Después dices que te encanta desayunar saludable y listo.

Sabes que no es así, pero lo haces.

¡Qué viva el “postureo”!

Vemos que todos a nuestro alrededor tienen unas vidas maravillosas.

Los famosos “influencers” te muestran todo lo bonito de su día a día.

Qué envidia, piensas en el sofá de tu casa mientras bebes tu tercera cerveza.

¿Y cuál es la realidad de todo esto?

Que no todo es tan bonito como lo pintan, que solo te muestran lo que vende, lo que se asemeja a un estado de bienestar y felicidad.

Puro engaño, puro teatro.

Que si muestras tu vida, muéstrala al completo.

Dejemos de ser tan hipócritas, por favor.

¿Qué necesidad hay de querer mostrar todo, a todo el mundo, a todas horas?

Mostrar lo felices que somos, lo bien que nos va la vida, como nos sonríe y nos aprecia.

Popularidad, positivismo, optimismo, “selfies”, estética, belleza…

Nunca estas palabras me disgustaron tanto.

Porque estamos viviendo unos años en los que predomina lo efímero, lo trivial, lo frívolo.

Porque si no mostramos donde estamos, lo que estamos comiendo y lo que estamos haciendo, no somos nadie, no somos divertidos, no somos sociables, no somos nada.

Falsa realidad.

No todo es color de rosa

No tiene sentido que estés pasando una mala racha y no pares de subir fotos tuyas aparentando que eres feliz.

Nadie está bien al cien por cien, nunca.

Siempre falla algo, así que no te tires de los pelos si ves que alguien tiene una vida mejor que la tuya, porque no es así, solo ves lo que quieren que veas.

Las redes sociales están sacando la peor versión de nosotros mismos porque buscamos constantemente la aprobación de los demás o porque queremos estar a la última.

Porque nos estamos volviendo infelices.

Infelices por no poder publicar lo que otros publican.

Infelices por no tener lo que otros tienen.

Así que le intentamos poner remedio haciendo cosas que no van con nosotros.

Subes todo lo que tenga que ver con comida saludable, tu progreso en el gimnasio, los libros que lees, los conciertos a los que vas, las playas en las que te bañas…

Necesitas hacer eso porque es como si no hubieras disfrutado de ese momento.

Y la verdad es que no lo disfrutas, es imposible si estás pendiente de que filtro le vas a poner a la foto o de que luz queda mejor, o…

Pierdes más el tiempo preparando la foto que viviendo el momento por el cual lo estás haciendo.

Y sí, en eso se está basando nuestra vida, en poner morritos, en lucir cuerpazos, en vestir como bobos, en salir de fiesta y enviar directos cada hora mostrando lo bien que lo pasamos.

annie-spratt-34992

Fuera intimidad

Ya no sabemos ni que compartir.

Mostramos todo, absolutamente todo.

Lo importante es dar envidia, fardar, hacer algo que otros no hacen…

¡Fuera intimidad!

Cuanto más enseñes, mejor.

Cuanto más enseñes, más vales.

Error…

Los mejores momentos nunca se fotografían.

O se fotografían, pero no se comparten.

Porque los mejores momentos no tienen tiempo de subirse a las redes sociales.

No conocen de “me gusta”, favorito o retweet.

Y eso es vivir, eso es felicidad (tal vez).

Saber que lo que te llena, te llena.

Sin más.

Sin tener que abrir el móvil y dejarte los datos en mostrárselo al mundo.

Generar impacto

Buscar publicaciones que emocionen.

Da igual cual sea la emoción: alegría, tristeza, enfado, desconcierto, terror…

El caso es transmitir algo a la gente.

Algo que queremos que vean de nosotros, nuestros gustos, nuestros ideales, nuestras posesiones.

Ego.

Generar impacto en la sociedad de algún modo.

Y eso quizás esté bien, pero el problema es que solo se queda en un simple “me gusta”.

Sobre todo en las causas sociales.

Todos compartimos, decimos lo importante que es hacer esto o lo otro para mejorar la sociedad, pero se queda ahí, en la red social.

Estás a favor de las manifestaciones, pero no vas a ninguna.

Estás a favor de luchar por los animales, pero solo compartes vídeos de gatitos.

Estás a favor de las mujeres, pero luego no paras de soltar comentarios machistas.

Para generar este impacto, mejor no generar nada.

Esto no es la vida real

Parece una competición de a ver quién gana más seguidores.

¿Desde cuándo los números hablan de ti?

¿Desde cuándo los números te definen o marcan tu esencia?

¿Desde cuándo te obsesiona una foto perfecta?

Porque esto no es la vida real, ni mucho menos.

Las redes sociales solo marcan imperfección.

Insatisfacción.

Poca autoestima.

Poca verdad.

No, esto no es la vida real…

La adicción a las redes sociales es tremenda, no soportamos estar sin cobertura, no concebimos una vida sin whatsapp.

Esa jodida obsesión de querer gustar a los demás a toda costa.

Superfluo.

A favor de las redes sociales

Pero.

Siempre con algún pero.

Pero las redes sociales bien usadas puede ser un motor interesante para el cambio.

Comparte lo que quieras en serio, pero que no se base tu vida en ello.

Que no estés más pendiente de la foto que del momento.

Que hay cosas muy bellas ahí fueras que siempre son agradables de ver, siempre se agradecen.

Pero no lo hagas por sumar, no lo hagas por caer bien, no lo hagas si no lo sientes de verdad.

¿A favor de las redes sociales?

Puede.

Pero con la condición de que seas tú mismo.

Con la condición de que no tengas que mostrar lo que no eres.

Con la condición de ayudar, beneficiar o servir a otros.

Mejor aún.

Sin condiciones.

Con total libertad, pero sin perder la autenticidad.

versos reversos

Conversaciones sencillas #8. Emprendiendo con miedo (Daniel Ramos Autó)

¿Cuántas veces has escuchado que emprender es de valientes?

Cientos.

Miles.

Millones tal vez… 😉

La cosa es que emprender no es solo de valientes, emprender es sinónimo de gente con miedo, mucho miedo.

Que se lo digan a Daniel, con el que he tenido el gusto de ponerme en contacto para traerte la entrevista de hoy.

Daniel Ramos Autó no ha tenido un camino agradable para llegar al lugar en el que desea estar.

Partió con muchísimos miedos, todos ellos igual de importantes y dificultosos.

Sabía que debería afrontarlos en algún momento y con todo lo que ello puede suponer siguió hacia delante.

1 – Daniel Ramos, cuéntanos algo de ti

Soy una persona sencilla, que ama lo cotidiano, la belleza de lo simple, de lo mundano y que disfruta mucho con poco.

También soy una persona inquieta, curiosa, un buscador nato, un apátrida ciudadano del mundo, un sano inconformista, un escéptico investigador de la verdad, de mi verdad, y un rebelde tranquilo poco amante de los -ismos y de los -istas, un poco ‘Wild & Peaceful’ (recordando el título del mítico álbum de Kool & The Gang del 73).

Y quizás también un soñador un tanto ingenuo que continúa creyendo en las personas y en que otro mundo es posible todavía.

Soy un poco testarudo también, tenaz, apasionado y cuando tengo una idea firme en la cabeza, por inverosímil que parezca materializarla, trato de llevarla a cabo pasando a la acción, enfrentando miedos e inseguridades.

Ahora bien, si algo no me motiva, no hay manera de moverme.

2 – ¿Crees en el amor como llave para abrir todas las puertas?

Creo en el amor, en la belleza, en el respeto, en la empatía, en la libertad.

El amor, en cualquiera de sus formas no solamente es una llave que abre todas las puertas, sino que crea las puertas ahí donde solamente había un muro infranqueable.

No importa cualquier hazaña que consigamos, cualquier cima que conquistemos, cualquier logro espectacular que atesoremos, si no hay amor en todo ello, si es solamente un deseo egótico de engrandecernos, se convierte en vacua parafernalia que llena nuestra de vida de fuegos artificiales fugaces e ilusorios.

Lo que realmente dota de sentido nuestra vida, al menos es lo que yo siento, es el cúmulo de relaciones, conexiones profundas y afectos que nos acompañan a lo largo de esta maravillosa aunque no siempre fácil aventura que es vivir.

El resto, como he dicho, es parafernalia que nos deslumbra por unos instantes pero que se desvanece rápido y no perdura en el tiempo.

3 – ¿Te consideras una persona exitosa?

Creo que los conceptos ‘Éxito’ y ‘Fracaso’ solamente tienen sentido en un contexto social, el nuestro, basado en el logro, en la llegada a la meta, que valora todo aquello que rodea el objeto del éxito más que todo el camino de desarrollo y transformación que se produce cuando emprendemos cualquier empresa significativa para nosotros.

Llegar a conquistar una cima solamente es una estación del viaje, hay que disfrutarlo y agradecer las oportunidades que nos ofrece la vida, pero siendo conscientes de que somos mucho más que nuestros logros o nuestros mal llamados ‘fracasos’, el camino afortunadamente no termina ahí, lo que somos no se mide ni se define a partir de estos conceptos.

Los conceptos son solamente eso, conceptos, y no pueden contener la magnitud de todo lo que soy.

Dicho esto, más que una persona exitosa me considero una persona satisfecha de su vida.

Intento aceptarme con mis luces y mis sombras, trato de valorarme y respetarme a mí mismo aunque haya aspectos que me gustaría mejorar, estoy aprendiendo a valorar y amar la vida con todos sus vaivenes, con toda su incertidumbre, y obviamente con toda su belleza.

4 – ¿Qué opinas de esta burbuja emprendedora que hay actualmente?

Creo que efectivamente es una burbuja y que acabará pinchando tarde o temprano, como todas las burbujas.

Creo que ha habido un interés por parte del poder político en incentivar la emprendeduría para aligerar y maquillar las listas de parados.

La emprendeduría es una forma de vida, una manera de sentir, una forma de ser y estar en el mundo.

Nos han vendido la emprendeduría como un bálsamo que acabará solventando nuestros problemas, sin mencionar la cara menos amable de emprender y todo lo que conlleva gestionar el día a día de un negocio, sea del tipo que sea.

Emprender significa gestionarnos sobre todo a nosotros mismos, nuestras emociones, nuestros temores, nuestras limitaciones, significa gestionar a un equipo de personas que como nosotros tienen sus sueños, aspiraciones y necesidades, significa hacer jornadas maratonianas sin tener la certeza de ver compensados los esfuerzos, significa no tener el horizonte claro y a pesar de ello continuar caminando, significa organización, disciplina, un buen balance entre riesgo y prudencia, desarrollar una cierta tolerancia a la frustración y a la incomodidad cuando no se obtienen los resultados esperados en los plazos que uno desea.

No es solamente la parte que nos venden como panacea, como paraíso, y es obvio que no todas las personas están preparadas psicológicamente para afrontar un proceso emprendedor ni poseen las cualidades y habilidades para perseverar y gestionar el día a día de un negocio.

Hay una imagen muy idealizada y muy alejada de la realidad respecto a este tema.

Personalmente, creo que he tenido este espíritu emprendedor y rebelde desde bien pequeño, el deseo de libertad, de ser dueño de mi tiempo y de mi esfuerzo, ir por mi cuenta y que, a medida que pasa el tiempo, crece más y más.

12274256_536586513176975_3622483891354114298_n

5 – ¿Cómo conseguir una revolución en nuestras vidas?

Creo que la revolución está en descubrir todo aquello que no eres pero que has creído que eres, desaprender y desandar hasta encontrarte con tu esencia más genuina, más allá de interpretaciones, juicios, explicaciones, conceptos y de ese juego y vaivén de la mente que nos confunde y nos desorienta y que nos habla de una identidad que hemos construido a partir de lo externo, de lo que nos han dicho que somos, del entramado de mandatos y expectativas de los demás respecto a cómo deberíamos ser o cómo deberíamos actuar para ser reconocidos y aceptados por la manada, de todo aquello que nos hemos repetido una y otra vez a nosotros mismos acerca de lo que somos, de cómo somos y que construye una imagen mental de quiénes somos, algo que nos aporta seguridad y nos dota de una historia, pero una identidad al fin y al cabo ilusoria y distorsionada que decidimos creernos pero que no se acerca ni por asomo a lo que somos en realidad.

La auténtica revolución es descubrir tu ser, sin más, eso que ya eres pero que ha quedado sepultado por las múltiples máscaras y personajes que has creado para sentirte acogido, aceptado y reconocido por el grupo.

Tú no eres el personaje que representas y con el que te identificas, comprender esto ya es una pequeña conquista que puede llevarte a descubrirte.

6 – La magia de tu Editorial Versos & Reversos es…

Las personas que hay detrás y que forman parte del proyecto.

En primer lugar Ester, mi hermana y socia, que es ante todo energía, ímpetu, acción, determinación, optimismo al servicio de la inteligencia.

Yo, que soy más estructura, prudencia, perseverancia, reflexión y comunicación.

Y todas las personas que han formado equipo con nosotros y que han contribuido a mejorar y avanzar y que inevitablemente nos han llevado hasta adonde estamos y que, sin ellos, probablemente no hubiera sido posible dar continuidad a nuestra aventura.

Obviamente los autores, que imprimen carácter y personalidad a nuestro catálogo y nos invitan siempre a evolucionar, a crecer, a aprender, a ser más creativos y a nuestros colaboradores y proveedores, que siempre encuentran la manera de ayudarnos a sacar adelante tantos y tantos proyectos en los que nos embarcamos, aportando siempre mayor valor añadido a todas las fases del proceso.

Luego hay otro aspecto interesante que creo que es crucial para conectar con el público, y es nuestra cercanía, nuestra transparencia.

Los lectores y lectoras saben que detrás del proyecto hay personas auténticas, honestas, que muestran lo que son con humildad y con ganas de aportar cosas positivas al mundo.

Creo que esta es la fórmula mágica que hace que continuemos aquí tras 10 largos años de actividad.

7 – Eres autor de varios libros publicados, ¿cómo está siendo tu experiencia?

La experiencia es positiva, aunque hay mucho trabajo detrás, mucha dedicación que no suele verse desde la mirada de los demás.

Solemos valorar la punta del iceberg, pero tras un logro, al menos en mi caso, hay mucho sacrificio también, mucha lucha y mucho compromiso.

Me siento un auténtico privilegiado porque puedo vivir de ello y me siento muy orgulloso de todo lo conseguido hasta ahora, aunque no me apego en exceso a los logros o a los tropiezos, consciente de que queda mucho camino por recorrer y muchísimo más por aprender, el aprendizaje y la evolución es constante.

Lo que escribo vendría a ser una expresión de mi ser, una manifestación de lo que soy, de mi búsqueda, de mis aprendizajes, también de mis limitaciones y de mis dilemas y dudas como ser humano, y publicar libros me permite compartirme con los demás desde la igualdad, de tú a tú, y conectar con otras personas y aprender también de ellas.

Los libros son en cierto modo un puente, un punto de encuentro con otras personas que como yo, están en ese proceso de búsqueda y de crecimiento constante.

Ese punto de encuentro es un espacio en el que ayudarnos unos a otros a avanzar, a descubrirnos, a hacernos la vida más llevadera y, en cierto modo, existe una necesidad terapéutica en la escritura primero, y en el encuentro con los demás después.

8 – ¿Te consideras auténtico?

Creo que es la pregunta más difícil que me haces, porque es obvio que yo, como cualquier ser humano, vengo con un condicionamiento familiar, educacional, social, con una programación, con unas creencias, con unos valores que me han sido transmitidos desde pequeño y que han ido configurando mi manera de percibir el mundo y que, por tanto, son difíciles de desactivar porque todo ello vive muy arraigado en mi mente inconsciente.

Lo que sí es cierto es que trabajo día a día para hacer consciente todo este entramado de inercias y automatismos, trato de poner atención plena a todos estos aspectos para ver qué piedras de mi mochila son mías y cuáles han venido impuestas por terceros, y de este modo elegir con más o menos libertad, responsabilizándome por completo de mi vida siendo más congruente con lo que dicta mi corazón.

Creo que estoy en ese camino todavía, quitando capas y más capas de cebolla, consciente del mucho trabajo que queda por hacer pero acercándome cada día a una versión de mí mismo más íntegra.

Esto último lo siento, lo intuyo, lo percibo en mi naturalidad, en mi fluidez, en mi manera cada vez más sosegada de estar en el mundo.

9 – Tu último día en la Tierra lo pasarías…

De una manera sencilla, con las personas que amo.

Cualquier escena cotidiana que sea expresión de amor, belleza y respeto a la vida me sirve, no necesito marcharme haciendo demasiado ruido.


¿Soy el único que ha quedado encantado con la entrevista?

¡Seguro que no!

Podéis encontrar a Daniel en su blog, en Twitter @danielramosauto, y en su página de Facebook (@danielramosauto).

También podéis visitar su proyecto Versos & Reversos para conocer sus libros o los de diferentes autores 😀

media naranja

Si estás esperando a tu media naranja estás perdiendo el tiempo

“No me interesa que me quieras “mucho”, sino que me quieras bien y cada día mejor. El amor no es cuestión de cantidad” – Walter Riso.

Cuando empiezas a buscar a tu media naranja te das cuenta de que cualquier fruta te vale.

Te das cuenta de que nos han estado engañando todo este tiempo con la historia del príncipe heroico y la princesa indefensa.

Que no somos la mitad de nadie, y mucho menos tenemos una mitad por ahí perdida.

Si estás esperando una persona que te haga sentir pleno, deja de esperar.

Ya eres pleno, solo que aún no lo sabes, o no te quieres dar cuenta.

Que esto no va de amores románticos, de personas que no tienen defectos o hacen que tú no los tengas.

Que esto no va de olvidar el dolor, la pérdida o el abandono mediante un amor de película.

Que podemos estar solos y sentirnos completos

La naranja entera

¿Cuándo te han dado en la frutería la mitad de una naranja? ¿Has visto que las naranjas las obtengan por mitades?

Tú naciste entero, al igual que una naranja.

Naciste completo, lleno de defectos y de virtudes, lleno de sabor y color.

Que si crees que “tu otra mitad” va a salvarte el culo, te equivocas.

Que “tu otra mitad” ya está en ti, pérdida en algún sitio.

Solo tienes que buscar… buscar bien, claro.

Estar aquí y ahora contigo, descubriéndote, amándote, sintiendo cada emoción.

Cuando comprendes esto, cuando sabes que lo demás no es realmente necesario, entonces podrás gozar de aquellas personas que transmiten una energía hermosa y que te hacen seguir disfrutando de la vida.

La libertad y la independencia pasan por uno mismo, no por otro individuo.

Nacemos enteros.

Nacemos siendo unas naranjas enteras, con su cascara, su pulpa, su vitamina C, su todo.

Yo no soy una mitad de alguien en concreto, soy un todo, un mundo por explorar, un universo por recorrer.

Tu alma gemela

Ahí estás, pensando que tu alma gemela no es tan gemela como creías.

Que al final resulta que lo que te está invadiendo es frustración, pena, desesperación.

Y todo por pensar que era tu media naranja, esa que tanto ves en las películas románticas.

Gracias a estas enseñanzas que nos venden desde que nacemos con cuentos, libros, series, canciones, productos…

Porque no te dicen que estar solo puede ser lo que te convenga, no te enseñan que la soledad es buena a veces, no…

Te dicen que tienes que estar con otra persona para ser feliz, cuando ya tienes lo mejor para encontrar dicha felicidad.

Tú, siempre tú.

Porque tu felicidad no depende de nadie, tu felicidad no se encuentra en la vida de otra persona.

Tu felicidad la trabajas tú, sin depender de otros, acogiéndote a tus verdaderas necesidades, siguiendo tus propios sueños y caminando tu propio sendero.

frank-mckenna-282509

¿Qué fruta eres?

Ni naranja, ni pera, ni melocotón… somos personas.

Que las frutas están deliciosas, pero no van con el amor.

No con el amor que tenemos idealizado, al menos.

Que si en algo creo es en mí, en todo lo que puedo hacer y lo que puedo llegar a ser.

En cada una de las oportunidades que he dejado escapar, las que tengo en este momento y las que puedo tener.

Que si algo tengo que aprenderme bien no son los apuntes de ciencias, son mis sentimientos.

Que soy maravilloso, que no estoy incompleto, que no necesito llevar una carga tan pesada a mis espaldas.

Que me he cansado de intentar agradar a todo el mundo, de conectar con las personas equivocadas, que buscar una aprobación constante ya quedó atrás…

Mucho menos busco que alguien me cuide a todas horas, pero sí que puedo compartir mi vida con otras personas.

Y eso es lo bonito, saber que cuando estamos dispuestos a vivir en relación, estamos diciéndole a la otra persona que juntos somos aún más fuertes pero que seguiremos siendo nosotros mismo si alguna vez todo cambia de rumbo.

El amor se suda

Si decidimos amar, tenemos que conocer todo lo que eso conlleva.

Si comprendemos que la media naranja no existe, que esto no es solo blanco o negro, y que no hay un alma gemela esperando a que demos con ella, entonces el amor fluye de manera natural.

Porque el amor cuesta, el amor te hace sudar, el amor tiene que trabajarse a jornada completa, el amor se disfruta, el amor puede dejar una noche entera sin dormir.

El amor es lo más bello y honesto que podemos dar y recibir siempre.

Está en tus manos como lo haces, como lo enseñas, como lo compartes, como lo haces sentir.

Está en tus manos saber que cuando decides compartir tu vida con otra persona, el amor va más allá de sentimientos y momentos.

Nadie es perfecto, no intentes buscar esto.

Mucho menos intentes que tu relación sea perfecta, que tu pareja sea perfecta.

Tu corazón lo notará, loa agradecerá.

El amor se suda, sí, y mucho más de lo que imaginas.

El amor es estar unidos en todo momento, participar en las decisiones de manera conjunta, ser solidarios y agradecidos con todo lo que se viva juntos.

El amor no conoce la espera (“como yo soy fiel, espero que sea fiel. Como yo soy muy romántico, quiero que sea romántico. Como yo soy cariñoso, quiero que sea mucho más cariñoso”).

Esperamos.

Demasiado…

Y lo que me gusta es ver como dos personas se asombran cada día, ver esos momentos espontáneos que te hacen escupir los cereales de la risa, esos momentos en los que uno se pone a picar al otro, esos momentos en los que te tiran de sofá y respondes con un ataque de cosquillas.

Un amor recíproco, donde das sin recibir, pero recibes al dar.

Un amor en el que no se exija, donde no exista el valor imperativo.

Un amor saludable, valioso.

¡Un amor tan delicioso como una naranja!


¿Quieres enterarte de las últimas novedades?

Suscríbete por correo electrónico o únete a mi página de Facebook, donde subo contenido diario 🙂

También puedes echarle un vistazo a mi ebook ‘100 pensamientos para la transformación’.

quiero ser feliz

La felicidad llega cuando dejamos de pensar en ella

“La felicidad es la certeza de no sentirse perdido” – Jorge Bucay.

Te prometes a ti mismo que serás feliz, pase lo que pase.

Piensas que te lo mereces, que ya está bien, que el universo te debe una.

Sabes de sobra que quizás no tienes que intentar ser feliz a toda costa, que te vale con que te vaya bien, tengas un trabajo estable, una relación de pareja, no sé, lo normal.

Pero aun así quieres ser más feliz y empezar a sonreír el doble, dejar de envidiar el éxito de otros, encontrar lo que de verdad te llene…

Y no encuentras la manera de serlo aun habiendo leído todos esos libros de autoayuda, aun saliendo de fiesta cada semana, aun viendo todas esas series en Netflix que tanto te gustan.

La felicidad sigue sin llamar a tu puerta.

La felicidad sigue siendo un misterio para ti, sigue siendo intangible, algo que no se puede ver ni tocar.

Y no me extraña, debe de estar asustada.

Debe de haberse escondido al ver que más de siete mil millones de personas la están buscando como locos.

Imagínate que te pasa a ti.

¿Y si cambiamos la felicidad por otra cosa?

Y si dejamos de intentar ser felices, pero de verdad.

Y si en vez de perseguir la felicidad, perseguimos otras cosas.

Y si cogemos, nos ponemos la mochila, nos despedimos de las personas más importantes de nuestra vida y nos marchamos un mes fuera.

Y si salimos de nuestra zona segura, esa que nos dice que tenemos que hacer las cosas en forma de rutina.

Y si empezamos a conocer gente nueva, a entablar conversaciones de esas que te hacen perder la noción del tiempo, de esas que te invitan a irte a dormir a las dos de la mañana.

Puede, y solo puede, que al no estar pensando a cada instante que quieres ser feliz, encuentres esa máxima, que llegue a ti y puedas empezar a disfrutarla.

Que lo más sensato es pensar si has reído mucho hoy, si has disfrutado la visita de alguien especial, si has saboreado el café de esta mañana o si has escuchado el canto de ese pájaro que siempre se posa en el balcón de tu habitación.

Tú, aquí y ahora

Vivir el momento presente es sinónimo de dejar de pensar en la felicidad, es sinónimo de aquí estoy yo y pienso plantarte cara, mundo.

Porque el pasado puede ser la piedra que te haga tropezar y el futuro ese “amigo” que te dice constantemente lo que deberías o no deberías hacer.

Porque disfrutar ahora mismo de lo que tienes, de lo que te rodea, es un buen principio para conocerte a ti mismo y vivir con propósito y enfoque.

Conocerte a ti mismo te permitirá darte cuenta de que no puede ser feliz a todas horas, que tendrás que tener tus momentos de infelicidad, que la vida no está hecha para los cobardes, que siempre ganan los valientes a pesar de todo lo que dejan atrás.

Esforzarse en saber que la vida sube y baja como una montaña rusa, que puedes tener grandes momentos sintiendo breves períodos de alegría y bienestar.

Quizá eso sea suficiente para alcanzar una vida plena, sencilla, con sentido y repleta de emociones.

john-cobb-13961

Ves a por lo que quieres

Sabes lo que quieres y vas a luchar por ello a contracorriente.

Sabes que eso te hará feliz, de acuerdo.

Entonces a qué esperas para ir a por lo que deseas, quizá sea la mejor opción, la opción que transforme tu vida.

Quizá te permita ir escalando la vida hasta alcanzar su cima, hasta alcanzar la auténtica felicidad.

Tal vez la roces con los dedos, tal vez puedas saborear su dulzor, tal vez…

Que ya has perdido mucho tiempo en hacer lo que otros quieren, ya has perdido demasiado tiempo al lado de esa persona tan tóxica, ya has perdido tiempo… sin más.

Que le jodan a las expectativas que tanto nos frenan, que le jodan al tú no podrás, que le jodan a los imposibles y al qué dirán.

Ves a por lo que quieres, que seguramente se parezca mucho a la felicidad.

Positividad y realidad

No hace falta ser positivos todo el rato, la positividad está sobrevalorada querido lector.

Nos forzamos demasiado en ser positivos, optimistas, generar ilusión, etcétera.

No digo que no esté bien, pero la vida va mucho más allá de eso.

Porque vamos a estar mal, vamos a necesitar de esa llamada, de ese helado o de esa película que siempre nos hace llorar.

Así que no tiene sentido ser positivos cuando todo va mal.

Si tu día está lleno de positivismo, adelante, comparte tu positividad con el mundo.

Pero si estás en un momento complicado, no tienes que mostrar lo contrario.

Basta de esos “estoy bien, ¿y tú?”, cuando en realidad solo quieres abrazar a esa persona que te pregunta qué tal y romper a llorar.

Vístete de emociones

Que la vida no es esto o aquello.

La vida no se encuentra en libros, círculos espirituales o talleres de autoayuda.

La vida está ahí fuera, esperándote, lista para que la recibas con tu mejor conjunto.

Y no hay mejor prenda que tu sonrisa y tus ganas de iluminar el mundo con tu eterna presencia.

Entonces si tienes que reír, ríe.

Si tienes que llorar, llora.

Si tienes que enfadarte, enfádate.

Si tienes que mandar todo a la mierda, hazlo.

Llénate de emociones, buena o malas, no ha distinción, no hay etiquetas, nada es blanco o negro.

Luce tu mejor yo, tu mejor versión.

Tú, tal y como eres en este preciso momento.


Recuerda que puedes seguirme en:

Facebook: https://www.facebook.com/venturasensitiva/

Twitter: @venturasens

Instagram: @ventsens

Google+: +VenturaSensitiva

O puedes visitar mi otro blog, lleno de poesía, cartas, diarios, cuentos, textos y más…

Blog: https://vidaenverbo.blogspot.com.es/

Te espero en los comentarios para que me cuentes lo que opinas o para que muestres tu propia visión sobre el escrito que hoy te traigo 🙂

Nos leemos, un abrazo y paz.

deepak chopra leyes espirituales

¿Conoces las 7 leyes espirituales del éxito?

“El éxito en la vida podría definirse como el crecimiento continuo de la felicidad y la realización progresiva de unas metas dignas. El éxito es la capacidad de convertir en realidad los deseos fácilmente” – Deepak Chopra.

Hace tiempo que terminé de leer Las Siete Leyes Espirituales Del Éxito de Deepak Chopra y no puedo estar más encantado por haberme topado con semejante reliquia.

En este libro el escritor y conferencista hindú Deepak Chopra nos explica algunos fundamentos especiales de las personas exitosas.

Yo ya te he comentado alguna vez que el éxito no es el dinero que tienes, ni tu trabajo, ni tu formación académica.

Es algo que la sociedad nos ha metido en la cabeza, nuestro entorno familiar, nuestro círculo de amistades…

Si algo no es aprobado por los demás, ya no se considera éxito.

¿En serio?

A raíz de todo esto nacen las falsas apariencias, el engaño, la frustración, la competitividad, el odio, la envidia, etcétera.

Pequeña reflexión sobre el éxito

¿Estarías dispuesto a perder todo lo más importante de tu vida por alcanzar el éxito que nos venden?

A tu pareja, a tus padres, a tu mejor amigo.

Incluso puedes no darte cuenta.

Poco a poco por desear más y más, dejarás de lado todo lo que amabas antes de querer ser algo que en realidad no te define.

De qué te sirve tener cierto poder, estar en el mejor puesto de tu empresa, si luego eres incapaz de tener a tu lado lo esencial.

Si luego eres incapaz de ver en lo que te estás convirtiendo, el daño que puedes estar causando.

Ese éxito es que yo no quiero.

Ese es el éxito artificial, el que todo el mundo quiere, por el que todo el mundo se pelea e incluso se deja la vida.

Mejor un éxito que te haga pleno en todos los aspectos.

Que no te haga competir, sino disfrutar.

Que no te haga envidiar, sino agradecer.

Que no te haga odiar, sino amar.

Un éxito que te permita ser tú mismo, eligiendo el camino más auténtico, con sentido y honesto.

Quizás ese sea el verdadero éxito, saber que de lo único que te arrepientes es de no haberlo intentado antes.

De nada más.

“Si quieres hacer cosas realmente importantes y grandes en tu vida, no puedes hacer nada por ti mismo. Y tus mejores equipos son tus amigos y tus hermanos” – Deepak Chopra.

1. Ser plenamente consciente

Es la primera ley con la que Deepak Chopra nos intenta cautivar y hacernos reflexionar.

Somos potencialidad pura, es decir, nos encontramos en un estado de infinita creatividad y potencialidad.

Tú ya eres exitoso, siempre lo has sido.

Por eso es importante que te descubras e intentes conectar con tu esencia más humilde y sincera, para que utilices las herramientas que ya tienes en crear tu propio éxito.

Hoy en día lo podemos relacionar esta ley con la práctica de atención plena o Mindfulness, que ayuda a buscar dentro de nosotros mismos y mejora el bienestar personal.

2. No solo recibir, también dar

Es importante mantener ese flujo constante de ofrecer y obtener.

No hay que quedarse solo con dar, ni tampoco con querer recibir a todas horas.

Cuando das algo que ayuda a otra persona sin esperar nada a cambio, lo que recibes es mucho mejor: amor, gratitud

No podemos estar pendientes siempre de querer compensaciones económicas o materiales, el mundo se volvería un caso.

Tú te volverías un mundo oscuro e inaccesible.

Deepak_Chopra

3. Causa y efecto

¿Te suena de algo el Karma?

Seguro que sí, y esto es lo que propone Deepak: actuar en consecuencia significa aprender y crecer.

Cuando nos sucede algo negativo, puede que sea fruto de alguna “mala” decisión que hayamos tomado.

4. ¿Menos es más?

Últimamente no paro de escuchar por ahí que hay que trabajar muy duro para lograr lo que te propones, que tienes que estar haciendo cosas durante 24×7, bla, bla, bla.

Yo mismo seguramente lo haya aplicado o lo haya mencionado, creo que está bien.

Pero Chopra defiende algo poco convencional y totalmente contrario, hacer lo mínimo.

Y no, no se trata de no moverse o esperar a que llegue el “éxito” de la nada.

Es más bien acción por amor, o sea que harás realmente aquello que sea útil para ti porque viene incentivado por el amor.

Dicho de otro modo (por si no ha quedado claro), amar lo que haces y hacer lo que amas.

Esto que hacemos por amor (hacia los demás y hacia ti mismo) no requiere esfuerzo alguno.

¿A que cuando no te apetece hacer algo no hay quien te mueva de la cama?

5. Crear tu propio futuro

Al igual que un coche necesita un motor para poder arrancar y moverse, tú tienes un motor que se llama “intención” y te permite dar el primer paso para escoger tu propio camino.

Pero para que esa intención funcione, no tienes que imaginarla, pensarla o desearla, tienes que ponerla en acción aquí y ahora.

Intentar algo significa estar seguro de que lo vas a hacer en el momento, ya que si lo pospones no será demasiado viable.

“Solamente el presente, que es consciencia, es real y es eterno. (…) Tanto el pasado como el futuro nacen en la imaginación” – Deepak Chopra.

6. El desapego

Sobre el apego y el desapego, te aconsejo que leas mi opinión en el blog de Juan.

Siendo directo, vivimos dormidos por todo lo que nos rodea (televisión, móviles, ordenadores…).

Demasiada información, queremos todo rápido, no vemos más allá del titular.

Apegarse a algo de manera intensa significa abandonar otras posibilidades, es quedarse con una verdad absoluta que puede oscurecer nuestra visión, nuestro pensamiento y estilo de vida.

7. Sobre el propósito de vida

Algo que me gusta mucho, la ley de Dharma.

Esta cuestión nos indica que todos tenemos un talento único y una manera de poder expresarlo.

Y ese propósito debemos descubrirlo por nosotros mismos, no es algo que se nos pueda imponer o decir sin más.

Quizá tu talento sea pintar, y pensarás que eso ya lo hacen los demás, pero tu manera de expresarlo no será igual y ese es tu talento único.

No significa que tengas que hacer algo revolucionario y totalmente diferente, de hecho de eso se trata, de saber que cada uno tenemos la capacidad de expresar las mismas cosas de manera distinta.

Es verdad que cierta persona ha inventado esto o lo otro, pero esa invención nace de la forma que lo ha expresado otra persona anteriormente.

Y cuando digo persona digo entorno, naturaleza, objeto, etc.

Lo interesante aquí es compartirlo con los demás e inspirar, ayudar, colaborar.

De este modo se crea una abundancia eterna de la que nos vemos beneficiados todos.


¿Habías leído este maravilloso libro?

¿Conocías alguna de estas leyes?

¡Cuéntame lo que opinas en los comentarios! 🙂